lunes, 23 de noviembre de 2009

El Fetichismo de la Mercancia


El trabajo alienado produce una doble negación en el obrero; la alienación del obrero frente a sí, es decir, un otro de sí; y la alienación del obrero frente a su producto transformado, la mercancía. “El trabajador no sólo produce mercancías, se produce a si mismo y al trabajador como mercancía” [ Marx, 2007, pag 106]. A mayor producción, mayor miseria y desdicha, a mayor riqueza producida por el obrero, mayor desvalorización del obrero. El trabajo alienado produce mercancía, cosifica, reifica las relaciones sociales [Marcuse, 1998 pag 275]. El trabajo alienado hace del hombre cosas, y de cosas, hombres.

En los escritos de madurez, en el Capital, Marx desarrollará estos conceptos en el apartado “El fetichismo de la mercancía”
[1]. El foco de análisis se centrará en una crítica de la economía política a través de una crítica social.
En el modo de producción capitalista, el trabajo produce mercancías. La mercancía tiene un valor de uso, y un valor de cambio. En la primera forma de valor, la mercancía es una cosa útil (cualitativo); el pan se come, el libro se lee, el auto se usa. No esconde ninguna significación más allá de su utilidad. En la forma de valor de cambio, la mercancía adquiere un carácter misterioso. El trabajo alienado que produjo la mercancía entra en el mercado a través de su valor de cambio. El fetichismo de la mercancía, el producto enajenado del obrero, deviene como cualidad separada del productor. En un sistema de producción capitalista, las relaciones sociales entre hombres y mujeres, está mediado por las mercancías. Son los productos los que se relacionan, y a través de estos, el obrero como hombre enajenado. (Esto sigue la dialéctica de hegeliana, pero en el plano del obrero y su producto: “el ser del yo es una cosa” [Hegel, 2007, pag 462] y el ser de la cosa es un yo, es decir, la mercancía.) “Esto es lo que se puede llamar el fetichismo que va unido a los productos del trabajo tan pronto como éstos se presentan como mercancías, fetichismo que es inseparable de este modo de producción.” [Marx, 1999, pag 47]
[2]
En este tipo de relaciones sociales, no es el hombre universal el que se relaciona con otros hombres, sino la universalidad de la mercancía, que es el dinero. El dinero determina las relaciones entre hombres. “El proceso económico de la sociedad sería un proceso natural, y el hombre con todas sus necesidades y deseos, desempeñaría en él, mas bien, el papel de un quantum matemático objetivo que el de un sujeto conciente.” [Marcuse, 1998 pag 276] Por eso Marx critica la economía política, en este tipo de relaciones, se naturaliza lo social, lo histórico.

La abolición del trabajo, el capitalismo en general, será tratado en comparación al análisis y propuesta de Weber en su análisis del socialismo.

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[1] El análisis del trabajo en los escritos de juventud, y el producto enajenado, comercializado como “valor de cambio”, en el Fetichismo, contradice aquella tesis por la cual se presenta una división tajante entre un joven Marx filósofo, humanista, y el Marx maduro, científico y economista. Hay que recordar que en uno de los capítulos más apasionantes del Capital (XXIV, sobre la acumulación originaria), Marx termina el capítulo con una larga nota al pie sobre El manifiesto comunista. En principio, este trabajo sostiene las diferencias entre un joven Marx y uno viejo. Como adelanto, diremos que el viejo tenía canas y barba.

[2] Es interesante este concepto de fetichismo en relación a la imposición por parte de centros de moda, sobre criterios estéticos determinados. Maniquíes delgadísimos luciendo ropa, y chicas y chicos obsesionados con ese criterio, tratando de acomodar su cuerpo a esa ropa. Como decía Marx en Miseria de la filosofía en referencia a Ricardo y Hegel: “Si el ingles transforma los hombres en sombreros, el alemán los sombreros en ideas” [1847 (1999), pag 120]. ¿Qué pensaría Marx del hambre y la desnutrición que muchos jóvenes se auto imponen, para acomodar su cuerpo a una ropa? La denuncia de Sartre en el prefacio a Fanon “no bastan los golpes, hay que presionar con la desnutrición”, queda corta, el universalismo europeo se impone también con la propaganda.
(Esto es un fragmento de un trabjo mío sobre Marx. cuando veo todo esta "pantomima", pienso en el caracter "fetiche" de la mercancia)

4 comentarios:

Roca genocida dijo...

este producto posmoderno me genera odio de clase, los medios de comunicación masivos que lo reproducen a cada instante me dan asco, la sociedad que consume este tipo de basura me da lástima y finalmente siento muchisima pena por nosotros, los que pudimos o podemos tener el privilegio de una educación, no tener la suficiente fuerza para generar conciencia y dignidad para no dejar que se rían de nosotros los pobres.

golia pasáme por favor las cosas que tengas del gordo cooke, sobre todo eso del rol de los intelectuales saludos!!!!

Roca genocida dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Andrés - RED DE UTOPIAS dijo...

Sólido como siempre.
Ya estaba con sindrome de abstinencia... pasaron muchos días, que pasó??

la Otra dijo...

saca esa foto goliardo. No podes tener al hijo subnormal de zulma lobato . es demasiado feo hasta para fetichismo de la mercancia. Para fetichismo de la mercancia yo prefiero mi moleskine.