sábado, 16 de enero de 2010

La Soberbia

Dice Spinoza en algún lugar de la Ética que “la soberbia consiste en estimarse a uno mismo, por amor propio, en más de lo justo” (ÉTICA, IV,XXVIII). La soberbia no tiene contrario, pues sostiene Benito que “nadie se estima a sí mismo, por odio a sí mismo, en menos de lo justo”. Esto es discutible, y de hecho Spinoza es conciente de ello, por eso, hace otras diferenciaciones y sus contrarios, por ejemplo “el contento de si mismo” (consideración propia de la capacidad de obrar), y su contrario, “la humildad” (“tristeza que brota de que el hombre considera su incapacidad o debilidad” -¡atento Nietzsche!-). Ahora bien, del “contento de si mismo” brota la “soberbia”, de la “humildad” la “abyección (“estimarse , por tristeza, en menos de lo justo” -¡prohibido relacionar la abyección con el Radicalismo!).

Yo voy a definir “soberbia” como “contento de sí”, es decir, como conciencia de la capacidad de obrar y de transformar la realidad. Analicemos a continuación estos conceptos, en la actual coyuntura política-cultural, para así, analizar actitudes históricas sobre estos conceptos, ejemplos de ello: Heráclito, Sócrates, Riquelme y Cristina.

Heráclito



Se decía y se dice que Héraclito era soberbio, y de hecho, entra en la definición de Spinoza. La relación del filósofo con su pueblo, era más que reveladora, y quizás, el fragmento más significativo sea el 121:

“Los efesios harían bien en ahorcarse todos juntos y abandonar la ciudad a los niños. Han desterrado a Hermodoro, el hombre más precioso entre ellos, diciendo: "Que nadie sobresalga entre nosotros. Si hay alguno, que vaya a vivir en otra parte y con otros".”

El espíritu democrático es lo que condena Heráclito de su pueblo, en algunos casos llega a un desprecio total:

“Hay un solo favor que los mejores prefieren a los otros: la gloria inmortal en vez de la perecedera. Pero a la muchedumbre le basta con saciarse como animales.” (frag, 29)

El perfil ético de Heráclito tiene su fundamento metafísico. “El bien y el mal son uno” (frag 58). Esto va a recoger Heidegger de los griegos presocráticos, y en especial, de Heráclito. En la conferencia “¿Qué es eso de la filosofía?”, Heidegger va analizar el fragmento que sintetiza de la filosofía heraclítea:

Si no me habéis oído a mí sino al sentido, entonces es sabio decir en el mismo sentido: Uno es Todo.”(frag 50)

“Uno es todo” traduce el traductor (tarea tan difícil) del enunciado "En Panta", y Heidegger sostiene de Heraclito que filosofar es “hablar como habla el logos”, esto consiste en “nombrar lo dicho”. Este sentido del habla fue atacado por la sofistica, y a dicho ataque, las posteriores “filosofías” no pudieron establecer que “todo ente es en el ser” (Heidegger, ¿Qué es eso de la filosofía?”). Han muerto los grandes filósofos para darle lugar a la filosofía.

El fundamento de la soberbia de Heraclito es que la mayoría de los hombres no atienden al logos, ignoran que “uno es todo”, y que el bien y el mas son uno. Heraclito es soberbio, pero, a mi entender, no es mal tipo.

http://homepage.mac.com/eeskenazi/logos.html

Sócrates


Es conocido el proceso (¿juicio político?) y posterior condena a Sócrates. Es más, la “Apología de Sócrates” de Platón, quizá sea -no lo tengo claro-, la primera denuncia de operación política de la historia (¡puaf, ya me parezco a Majul con estas exclusividades!). Todos recordamos las acusaciones de los tres operadores en el elogio. Uno era de corromper a la juventud, otro de no creer en los dioses de la ciudad, aparte de ser “sofista”. Las primeras acusaciones son de naturaleza cotidiana, pero, Sócrates, denuncia una “opereta” que es anterior a éstas, pero funciona como condiciones o caldo de cultivo para la posterior acusación. En la obra de Aristófanes, “Las nubes”, Sócrates es tildado de Sofista y ateo. Aristófanes, desde el tradicionalismo griego, condenaba la parte progresista de la sofística, y dentro del progresismo en general, Sócrates y su impronta filosofía -el giro antropológico-, entra dentro de esta categorización. Esta obra presentada veinticuatro años atrás de la acusación y condena generó una corriente de opinión sobre la personalidad de Sócrates. Una propaganda destinada a desacreditar la sofistica y su concepción utilitaria de la política. Pero Sócrates estaba enfrentado con el relativismo de los sofistas, aunque, con una medolología parecida, generaba otro tipo de conceptos. Sócrates, educador de demócratas, tiranos, ricos, pobres, esclavos, ciudadanos, estaba en medio de una disputa histórica: la caída de la polis griega. Ciudadano, hoplita, filósofo, Sócrates era muy respetuoso de las instituciones de la polis. En el diálogo “Critón”, Sócrates dialoga con su viejo amigo y le dice que si la ley es injusta, en todo caso hay que cambiarla, pero nunca violarla, por eso su actitud contemplativa frente a la condena a muerte. Esa era su forma de defender algo que ya estaba jaqueado por la historia.

¿Cuál es la actitud que tuvo Sócrates para que se lo considere soberbio?

Condenado Sócrates a beber la cicuta, irónicamente el filósofo considera cuál debe ser su condena:

“¿Y qué premio cuadra a un hombre pobre, a un bienhechor de la ciudad, que se ha visto obligado a desatender sus intereses personales para dedicarse a instruirlos? No hay cosa más adecuada, atenienses, que mantener a un hombre así en el Pritaneo, con mucha más razón que si alguno de vosotros ha resultado vencedor en Olimpia en las carreras de caballos, en las de carros tirados por una pareja de corceles o en la de cuadrigas.” (Platón, Apología de Sócrates)

El Pritaneo era un lugar donde ciudadanos ejemplares, grandes deportistas vivian a expensa de los demás, y Sócrates consideró que el merecía estos privilegios. ¿Es soberbio Sócrates en pedir cómo condena semejante tal beneficio? en términos de Spinoza ¿Qué actitud tuvo Sócrates: “contento de si” o “soberbia”. Cada uno meditará sobre dicho personaje.

Riquelme

Tantas zonceras se dijeron de Juan Román Riquelme, y sin embargo ninguna se ajusta a la calidad futbolística. Román pertenece al tipo-ideal- jugador argentino. Alto, pero habilidoso, caprichoso y elegante como ninguno, criollo en su ética futbolística y en lo estético, un verdadero caballero descamisado. Juan Román es el último Aristócrata de este deporte popular. ¿Quizá Román sea el último Marx o Sartre del fútbol? Si conceptos como “sujeto”, “historia”, “voluntad” pertenecen al ámbito de la modernidad, Riquelme es el último jugador que entiende al fútbol de esta manera. Algunos analistas creen que Riquelme es lento, y en algunos casos, hasta se atreven a decir que Riquelme es “tiempista”. Esos tipos no saben nada de fútbol. Román no es “tiempista” sino “espacista”. Algo de esto escribí en “Zonceras futbolísticas”:

“Riquelme economiza el juego y no de amarrete, sino reparte el espacio. Román hace un cálculo matemático y relaciona la velocidad del compañero, la del defensor contrario y en una milésima de segundos, decide; sabe si le conviene dársela al compañero y hacer una pausa o esperar otra opción. Mientras pensó todo esto, mira al línea para ver si su compañero está en posición adelantada. Esto parece tedioso, pero está calculado. Esto es economizar, repartir espacio, repartir tierra. Riquelme le quita al fútbol lo que está de sobra. Román utiliza hasta los campos que no sirven para sembrar. Es como una reforma agraria mental, instantánea y sin burocracia de por medio, sin ningún interés político, sin clientelismo, sólo la eficacia y la precisión hacia la gloria, el arco, el gol. Muchos creen que esto es lentitud. ¡Qué zoncera!”

El fútbol argentino sufre los cambios históricos culturales que sufre la sociedad en su conjunto. La mecanización, la racionalidad instrumental, la lógica medio-fines ha llevado al fútbol una especie de maquina sin espíritu. Esto lo explicó muy bien el joven Marx en los Manuscritos con el análisis del trabajo alienado. La consecuencia de de este proceso es la total desvalorización del hombre. Mayor valorización del mundo de las cosas, mayor desvalorización del hombre. Weber también habla del “hombre” como “estuche vació”, hombre sin espíritu en “La ética protestante”. Esto en el fútbol, este “fetichismo futbolístico” se expresa en la mayor cotización a los goleadores, pues se considera al fútbol como consecuencia y no como proceso. La verdad no es el resultado sino el proceso que determina la totalidad. También es expresado en zonceras más que significantes, en chiquitajes extrafutbolísticos que no hacen a la cuestión.

¿Cuál será la actitud de Riquelme, para que gran parte de la prensa considere “soberbias” algunas actitudes?

Creo que tiene varias respuestas y algunas son socioculturales. Un gran sector de la sociedad considera que una persona humilde no puede, no tiene derecho a enfrentar a un mega millonario como Macri y dejarlo como entúpido frente a toda la nación. Pero aquí sólo interesa la futbolística. Riquelme representa el pasado rebelde, el descamisado que mira a la cara a su patrón, el obrero que se organiza, la virtud en el mérito individual a favor del colectivo. Estas formas de ser y sentir, esta ética de la voluntad, son vapuleadas por los fusiladotes de la subjetividad. La actitud riquelmeneana, la persistencia gramsciana, es tomada como actitud de soberbia. Si hubo un proceso histórico singular que pudo ser soberbio, este proceso es la modernidad y Riquelme pertenece a esta prehistoria. La rebeldía de no aceptar la “hegemonía futbolística” es considerada soberbia.

Cristina

El caso de Cristina es el más interesante, y quizá, creo, que es el más difícil de exponer por la cantidad de zonceras que se dijeron, que se dicen y que se dirán. Otra característica, más que significativa y transcendental es el origen político, la militancia peronista de esta mujer. El peronismo fue considerado como nocivo, como desviación histórica, como algo no-político, como destino incoherente de la civilización que pregonaban Sarmiento y Alberdi. Y así fue catalogado por la intelectualidad civilizada, es decir, gorila. El peronismo no fue un hecho político, sino un “hecho maldito” (a esta altura creo que la cita está de más). Negarle toda capacidad política al peronismo, es considerarlo como inferior, y aquella definición de Fanon sobre el lenguaje del colonizador entra es este proceso político. El lenguaje bestiario del colonizador fue expresado en el concepto “aluvión zoológico”. Bajo esta premisa histórica, toda mujer u hombre que represente este movimiento político en su amplitud, tiene en la frente marcada como hierro caliente la palabra “peronista”. Cristina no es la presidenta de los argentinos, Cristina es la presidenta de los peronistas. Por eso la histeria de Aguinis cuando se cantó la Marcha peronista en la asunción de Coscia.

Otra cuestión que es “determinante” en la suposición de la soberbia de Cristina, es que es una fémina. Una mujer peronista con poder es doblemente maldita. La herencia del odio a Evita juega un papel fundamental. Evita -más odiada que Perón en los sectores medios-, mujer de verdad, de origen humilde, pobre, sin vueltas en las decisiones, su pasión no quedaba en la queja, sino en acción revolucionaria. Toda “actitud” que se asemeje a Evita, será maldita para sectores reaccionarios y machistas de la sociedad.

Otra de las características del rechazo a Cristina por parte de alguna importante porción de la sociedad es un hecho que me llama la atención: es la adjetivación. Noto que conceptos como “cretina”, “yegua”, “conchuda”, no solo expresan el odio, sino algo más profundo, que es el no-Cristina. A los sectores más reaccionarios les cuesta pronunciar la palabra “Cristina”. La adjetivación insultante sirve para tapar la miseria, la podredumbre apestosa del machismo recalcitrante. Al no nombrar a Cristina, se evidencia el concepto negador de fondo. Cristina es lo Otro. (En la Grecia antigua, a las putas se le llamaba “hetairas”, esto significa “la otra”. Las prostitutas no tenían nombre, eran las Otras. Esto es muy significativo en la actualidad de occidente, y el rol de la mujer política, es decir, la mujer pública).

Con esta breve introducción: ¿Cuáles serán las actitudes de Cristina para que gran parte de la sociedad crea que cristina es soberbia?

Creo que el rechazo de Cristina como mujer política con poder reúne las tres las figuras que anteceden en este análisis.

El rechazo de la alocución como forma de expresar la convicción política. La articulación del discurso y el pensamiento de los antiguos filósofos griegos (“ser y pensar” en Parménides), la disposición de la verdad en Heráclito. Molesta el logos de Cristina F.

En semejanza a Sócrates, quizá la actitud del filósofo frente a la desventaja política. Sócrates nunca retrocedió en su actitud y no fue por soberbia, sino porque su daimon le decía lo que tenia que hacer. El daimon socrático puede ser traducido en Cristina como convicción. En términos kantianos, Cristina actúa por deber y no conforme al deber.

En relación a Riquelme, la comparación ronda en la actitud subjetiva frente a la realidad. Riquelme utiliza el espacio y lo sintetiza en tiempo, administración espacial a través de la velocidad del oponente y la capacidad propia de resolver en una milésima de segundo. Rousseau decía que no nos hace esclavo las cadenas, sino el amor a las cadenas. Aferrarse a las estructuras de la táctica por encima de la capacidad, es amar las cadenas, es enajenarse; por eso el fútbol de Román es desalienante. La respuesta de Cristina frente a la desventaja política es la política. Quizá sea la última actitud de una mujer moderna. Eloisa abrió el camino de la modernidad, y Cristina cierra este proceso con todo el peso de la historia. Herencia pesada si la hay.


5 comentarios:

Roca genocida dijo...

lindo laburo, y de Román que puedo decir, queres saber de Román ah, fijate en la cancha, porque en las revistas de chimentos, en los programas deportivos cholulos, en los opinodromos, seguro, seguro no lo vas a encontrar.

la otra dijo...

puse en mi blog una pequeña referencia a lo de la Otra, que es, casualmente, mi nik.
Todas las mujeres que de alguna manera rebasamos (todas lo rebasamos, lo sepan los hombres que nos acompañan o no) el estrecho destino que nos asigno la sociedad somos la otra, putas o no.La putez es la desobediencia.El encarnar nuestro deseo. Somos hetarias de nuestro mandato familiar o social.
Negrito, las mujeres somos todas la Otra. E irritamos cuando esto es visible, Creo que Isabel Peron se quedo siendo ella misma, sigue siendo ella misma, sin ser la Otra. (lo debe haber sido antes, cuando se le animo al general), pero en Cristina es tan notorio que los timoratos de siempre no saben que hacer con eso.

Emy dijo...

Bravo! Cuantas cosas, coincidimos en lineas generales en cuanto a Cristina, de todos modos no olvidemos que "Cristina-soberbia" es una repetición, yo no podría asegurar que "lagente" la considera soberbia, sabiendo que es ser soberbio. Yo creo que los radicales que tenian que irse del parlamento, por no poder refutarla, los peronistas que miraban al suelo cuando la mina hablaba, fueron responsables de esta construcción, me parece más simple.
respecto de lo de Riquelme vos sabrás.
Cariños!

DEPORTIVO ARMANDO dijo...

Que lo pario!! buena frase riqueme espacista.
pero tambien es tiempista porque los tiempos relacion pases es efectiva y un pase gana tiempo en profundida y en espacio

Goliardo dijo...

Gracias "roca asesino", siempre prsente. Lo de Román se siente, es catársico.

"La otra" muy atinado su comentario, ya la agrego a la lista de cumpas.

Emy, claro que es una construcción la caracterización de "soberbia". Término que que tiene una carga negativa -gracias al cristianismo-, y por eso Nietzsche quedó deslumbrado con Heraclito y ni hablar de Spinoza (ese judio maldito). Tner la convicción frente a lo estructural es considerado "soberbio", querer cambiar desde l politica la realidad, es considerado (construido) "soberbio", y esto no es ingenuo. Creo que nos seguimos viendo rubios en espejos que construyen otras realidaddes.

IDA. Román es tiempista, es claro, pero el tiempo esta determinado o configurado de alguna u otra manera por el espacio. en realidad tiemp y espacio van de la mano,es una sintesis trascendental, por eso lo ubico Roman en la modernidad. Es mnedio compolivado de explicar, pero quiza otro díia lo siga desarrollando.

saludos