martes, 31 de marzo de 2009

Universidad y Peronismo


Jonh William Cooke fue profesor titular de Economía Política en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires entre 1946 y 1955.

Universidad y Peronismo

Un anterior posteo sobre la Universidad del compañero Anarkoperonista motivó la declamación siempre punzante, y siempre certera del compañero MP:

“La universidad de Buenos Aires tiene una larga historia, pero se puede decir una cosa con total certeza, desde 1945 hasta hoy: siempre fue gorila.”

La UBA y todo lo relacionado con este sector, no solo fue siempre gorila, sino también antipopular y antinacional. Para explicar este enunciado hay que remontarse a las épocas de la Reforma Universitaria.

La reforma universitaria fue un suceso político de principios de siglo. Puede ser considerada en el marco de un incipiente cambio político-institucional, -y en el marco de la universidad-, los cambios fueron más que sustanciales. Pero llegado el centenario de la patria, el país había cambiado en sus características geopolíticas. La inmigración y un nuevo sistema de elección política, dieron origen al primer presidente Radical: Hipólito Irigoyen. En este contexto de cambios políticos se sitúa la reforma universitaria. En 1918 debido a la supresión por parte de la Universidad de Córdoba, el instituto de Hospital de Clínicas (un internado que beneficiaba a estudiantes con menos recursos), se origina una huelga estudiantil que cambiará el destino de la universidad. Los reclamos estudiantiles reflejaban una concepción política renovadora. El arielismo, un movimiento juvenil americano que tuvo la influencia directa del escritor uruguayo José Enrique Rodó. En especial, dentro de la universidad los reclamos estaban orientados al sistema de gobierno, a la elección de los profesores y al bajo nivel de investigación científica. La universidad de Córdoba en especial, todavía se enseñaba una teoría filantrópica ligada al colonialismo: “Los deberes para con los siervos”. Los estudiantes reclamaban democratización en la elección del gobierno de la universidad. Dentro de este reclamo, el principal argumento era la idea de Autonomía. Cabe recordar que los profesores eran elegidos por el poder ejecutivo, y además tenían un carácter de profesores vitalicios. En realidad la función pública consistía en repartirse espacios burocráticos dentro de la estructura del estado, y la universidad estaba dentro de los sucesivos estamentos.

El presidente radical Hipólito Yrigoyen escuchó el reclamo estudiantil y dispuso la intervención de la universidad. El procurador general, Matienzo, impuso un sistema de elección de decanos y vicedecanos. En este contexto, parecía un triunfo de los estudiantes. Existió una cierta renovación de profesores, pero en la elección del rector, después de una rosca entre profesores moderados y el ala tradicional de la universidad, determinó que ganara la elección el mismo grupo que había estado antes de la revuelta estudiantil. Los estudiantes radicalizaron su postura. Esto motivó la idea del estudiantado de exigir voto en la elección de los decanos. Este fue el reclamo posterior del estudiantado por lo cual, Irigoyen interviene otra vez la universidad. Se instituyó un nuevo estatuto en donde se determinaba la elección del rector a través del voto de profesores titulares, suplentes y estudiantes.

Todo este Proceso tuvo sus altibajos, mucho se ha dicho de; si la Reforma fracasó (visión de Jauretche), o si se adaptó a la burocratización que cada estamento deviene por el hecho ser corporativo. Muchos exigieron más autonomía, y entre reformistas y antireformistas llegó el Golpe del 30. El movimiento estudiantil apoyó el Golpe, y muchos Maestros de la Juventud pidieron la renuncia al viejo Caudillo, por ejemplo el gran demócrata Alfredo Palacios. Yrigoyen, el presidente que más había a poyado la Reforma, fue depuesto por los jóvenes de la republiqueta canalla e infame.

Con el gobierno del general Perón, la relación entre estudiantes universitarios y gobierno fue mala. Desde el principio, inclusive el mismo Jauretche le aconsejó a general un trato distinto hacia los estudiantes. Igual el mundo estudiantil, y en especial la UBA, siempre tuvo un desprecio por las clases populares, por la masa obrera y por los nuevos actores sociales que podían ingresar a la Universidad. Los elevados ideales del arielismo no daba chance a las masas populares, la excelencia academia no es –ni será- acorde con la calibanización de la Universidad. Una función fundamental de la Universidad de 46, fue nacionalizar el contenido a los intereses de la nación. La soberanía nacional estaba por encima de autonomías e ínsulas universitarias. De este tiempo se recuerda una verdadera masificación en la casa de estudios, el ingreso irrestricto a la universidad. Cualquier ciudadano argentino podía ingresar, ya sea, pobre, rico, morocho, rubio, cabecita, hijo de doctor, hija de costurera. En esta época existió una socialización en las escuelas de cualquier orden. En la universidad convivían hijos de sectores medios, con hijos de sectores populares que darían frutos años después en las generaciones del 60 y 70.

En “Los profetas del odio y la yapa” Jauretche analiza en la Yapa, estos comportamientos del “fubismo”.

“¿Cómo se explica que en todas las oportunidades en que el estudiante actúa políticamente, lo haga contrariando las ideas económicas y sociales que cree profesar? Los hechos recientes -1955- no son más que una reedición de lo que sucedió en 1930. Entonces como ahora los estudiantes jugaron a favor de la oligarquía y el imperialismo que pretenden combatir.”

Lo beneficios del sistema universitario de Perón tuvieron sus efectos de las décadas del 60 y 70. Una creciente juventud universitaria comprometida con la nación. Una universidad dedicada al pueblo, a la soberanía nacional. De nada sirve tener premios Nóbel si el conocimiento no es repartido al total de la sociedad. Esto lo tuvo claro Rodolfo Puiggrós cuando se creó la Universidad Nacional y Popular de Buenos Aires en el gobierno de Cámpora.

Bibliografía.

Pablo Buchbinder, Historia de las universidades argentinas, sudamericana 2005
Arturo Jauretche, Los Profetas del odio y la Yapa, Corregidor. 2003
Aritz e Iciar Recalde, Universidad y liberación nacional, prólogo Galasso (disponible en: http://www.esnips.com/doc/d1ee4f9c-c7c9-4275-b367-135523861a5a/Aritz-e-Iciar-Recalde---Universidad-y-Liberacion-Nacional )

Imagen: John William Cooke y Ernesto Giudici (Partido Comunista)

6 comentarios:

MP dijo...

Un honor haber disparado con mi habitual subjetividad este excelente post, Cristian. Notable trabajo para un asunto complejo.
Un abrazo!

Mauri K dijo...

Esta buenisimo, pero justamente el periodo de los años 70 es el mas rico en cuanto a revolucion de ideas y no fue casualidad que se haya peronizado, enlazandose con el proceso iniciado por Peron en los 50s, como bien lo mencionas.
Estaria buena una segunda parte sobre ese periodo, porque es un temon.

No estoy de acuerdo con que "toda" la UBA es gorila, hay islotes de pensamiento muy buenos, pero supongo q Mario se refiere a la FUBA, a la conduccion que siempre es de derecha, si no esta el PO estan los radicales, ergo:gorilas. Aunque tengo entendido que venimos en ascenso.

Maricé dijo...

En los setenta, la Universidad de La Plata, donde ingresé en 1970 a Periodismo, era un lujo. Mi profesor de Derechos Humanos era Silvio Frondizi, también José Panettieri, el Toto Schmucler, fundador luego en democracia de la Facultad de Comunicaciones de la UBA, Ataulfo Perez Aznar, Manuel Urriza. Las clases eran tribunas de conocimiento. Silvio citando El Principe en su idioma de origen.
Creo que fue una época de oro en las Universidades que hicieron de esa generación perdida la más iluminada.
Muy buen post

Goliardo dijo...

Si el tema de la Universidad de los 70, en especial la crítica al perfil cientificista de la uba, es lo más interesante desde el punto de vista histórico. Hace unos años cursé Filosofía de la Ciencia con Gregorio Klimovsky, y a veces se colgaba a hablar de la época de oro d la UBA. Obviamente él lo situaba desde el 55 hasta el 66. toda la critica de as ciencias sociales se sitúa justo cuando surgen movimientos estudiantiles peronistas en la universidad. Los jóvenes que habían ingresado a la Universidad en el proceso peronista, para ese entonces ya eran adultos, críticos. Las cátedras nacionales. En la universidad nacional y popular de buenos aires (Universidad de Cámpora), los parciales eran Grupales, y a las clases las llamaban “reuniones y encuentros”, todo un símbolo de la época. Voy a escribir una segunda parte sobre ese periodo, y el texto “Universidad y liberación nacional” de Recalde tiene una banda de información.

Marice, la universidad de la plata creo que fue fundada por un hombre de mi pago, Rafael Hernández, hermano de José Hernández. pagos gauchescos de San Martin.

Laura dijo...

Golardo, no solo Rodolfo, sino tambien Ernesto Villanueva, Adriana Puggros decana de filo, Paco Urondo director del departamento de letras de filo, hay muchos...

nikola dijo...

“¿Cómo se explica..."
Tremendo, soy estudiante de la Universidad de Buenos Aires y no podría estar más de acuerdo con esa frase. La Universidad es, hoy, todo menos popular. Resulta paradójico que sea "pública y gratuita" cuando, en realidad, la paga el pueblo y la usufructúan las clases altas... triste.