sábado, 28 de junio de 2008

"Niñas rebeldes y putas azarosas" Por José Pablo Feinmann

Niñas rebeldes y putas azarosas

Si Evita hubiese sido una señora de la oligarquía, ninguno de estos machistas, de estos tipos llenos de odio por los que llegan desde abajo, por los que ocupan los lugares que no deben, le habían dicho nada.
Lo mismo con Cristina Fernández y sus carteras o sus relojes.
¿Alguien imagina posible que se le cuestionara a Victoria Ocampo tener una casona tan opulenta en las Barrancas de San Isidro?
¿Alguien le dijo algo a Marcelo T. de Alvear por las joyas de su suntuosa mujer, Regina Pacini?
Lo que subyace es lo siguiente: la oligarquía tiene lo que tiene porque tiene “derecho” a tenerlo.
“Los campos no se compran, se heredan” le dice Elina Colomer a Juan Duarte en “Ay Juancito”.

NIÑAS REBELDES Y PUTAS AZAROSAS

Y no solo derecho, tambien sabe como usarlo.
A la oligarquía le cae bien ser rica, rumbosa.
A los otros, a los que carecen de linaje, el lujo solo les sirve para revelar su ambición.
“Quieren ser lo que no son”.
Escribe Ghioldi: “Este furioso e incontenible amor al lujo pone al descubierto el escondido móvil que condujo su vida azarosa”(Américo Ghioldi, El mito de Eva Duarte, Montevideo, octubre 1952.)
Que perfecto canalla: lo de “vida azarosa” significa “puta” . Una señora “bien” no tiene “vida azarosa”.
Y si Victoria Ocampo la tuvo, fue por su “rebeldía”.
Las niñas de clase alta si son “azarosas” es porque son “rebeldes”, “curiosas”, “inquietas” y por fin, “poetas”.
Si Evita es “azarosa” es porque anduvo pasando de una cama a la otra, no de Roma a Paris y de Paris a Londres.
¿Porqué nunca se ha dicho nada de Regina Pacini de Alvear?.
Era, al cabo, una prima donna, era portuguesa, pero era una cantante lírica.
Una cosa son Verdi, Puccini y Wagner y otra una chica de Los Toldos que apenas si cantaba La comparsita.
Pero tampoco es lo esencial.
Lo que importa es esto: “Su figura (la de Alvear) respondía a ‘una cierta idea de país’ agropecuario, grandioso, bucólico, pacífico, que debía proyectarse al ritmo de las grandes republicas democráticas que el había conocido y admirado en sus largas residencias en Europa”
(Maria Sáenz Quesada, La Argentina, historia del país y de su gente , Sudamericana, Buenos Aires, 2001, pag. 478).
Alvear era un sibarita, le gustaba la buena vida, la vida de la noche, fue presidente del Jockey Club, hizo deportes, fue el perfecto bon vivant y, como buen enamorado del amor que era, se casó con la prima donna, con Regina Pacini.
“Esto fue juzgado como una nueva locura de Alvear por la pacata sociedad tradicional que perdía con esta boda a un soltero codiciable. Ella dejó su profesión. Formaron un buen matrimonio dentro de los cánones de la época; residieron mucho tiempo en Paris y se vincularon con gente refinada” (Sáenz Quesada, ibid. pag.479).
¿No es un cuento de hadas? No creo que nadie le haya cuestionado a doña
Regina Pacini de Alvear nada de lo que se pusiera encima..
A lo sumo, las conchetas solteras le recriminaron que les robara “a un soltero codiciable”. Hay cosas que repugnan.
Hay un odio de clase en este país. Hay un siempre renovado cholulismo por la “gente bien”, por la aristocracia, por los dueños de la tierra o por las señoras de clase.
Y, si acaso, eso ha disminuido (se me dirá que la oligarquía no esta en su apogeo, y es cierto), lo que no disminuyó, es el resentimiento contra el que vino de abajo, con el que usa lo que “por naturaleza” no le pertenece.
Si alguien quiere criticar a Cristina Fernández, que critique su política, pero que no utilice para hacerlo, la cartera o los zapatos que usa. Lo hicieron con los vestidos de Dior de Evita aunque, se sabe, después los cambió por el traje sastre y el rodete de la militante.
Pero, ¿por qué no los ofende la riqueza de los herederos? Al cabo, los que llegaron a lo alto algún esfuerzo tuvieron que hacer. Tuvieron que ganárselo.
Por eso se les dice ambiciosos, trepadores.
O, como dice el miserable de Ghioldi de Evita, “furioso e incontenible amor al lujo”.
Los que viene de abajo no heredaron nada: se lo tuvieron que ganar todo.
A los otros les cayó de arriba.
Si viene la reina Sofía o la princesa de donde sea, se les rinden tributos y hablan de su elegancia.
A Lady Di nadie jamás le dijo que se vestía lujosamente: admiraban su buen gusto.
Nadie le dijo que revolvía demasiadas camas con demasiados amantes: le gustaba ser libre, ser la rebelde de la Corona. Puta, jamás.
Concluye Ghiodi “Corta de inteligencia, deficiente de cultura y sensibilidad femenina, ignorante de las relaciones morales y civiles de los hombres, sin autocrítica, sin carga de escrúpulos de conciencia, falta de gusta, Eva Perón ingresa a la historia como una leyenda plantada en el mentidero argentino” (Américo Ghioldi, ibid. pag. 49).
En cambio, Mary Main, la autora del libro que inspiró la opera rock que indignó al país, termina su libro diciendo: ”Por otra parte, aquellos que inicien la tarea (de recuperar al país) no deberán subestimar la influencia que ‘Santa Evita’ ejerce en los corazones simples y las almas sencillas. Influencia que puede ser fortalecida y no debilitada por la muerte. Y que desaparecerá, no por medio de leyes y decretos, sino con ilustración, democracia y libertad” (Mary Main, The woman of the Whip (La mujer del latigo) Nueva York, 1952, pag. 199).
A Evita y al peronismo , en cambio, los “libertadores” los quisieron desaparecer con el decreto 4161 y a Evita, sin mas, la desaparecieron.
Tanto miedo le tenian a su cadáver.
Sabían que el pueblo la amaba.
No el “lumproletariat” de Ezequiel Martnez Estarda.
No la “chusma” de la oligarquía.
O los obreros incultos, barbaricos de Ghioldi.
Sino eso que Mary Main, calidamente, llama “los corazones simples y las almas sencillas”.
O sea las almas y los corazones que amaba Tolstoi

3 comentarios:

revista la memoria de nuestro pueblo dijo...

Revista La Memoria de Nuestro Pueblo
Rosario, Argentina.
Año IV, Número 45
revistalamemoria@yahoo.com.ar
Sumario:
¿"Traidores" o "renovadores"? El primer peronismo sin Perón (1955-58). 1º Parte, por Raanan Rein. Centro de Estudios Internacionales y Regionales de la Universidad de Tel Aviv, Israel. Miembro de la Academia Nacional de la Historia de Argentina.
El pogrom de 1919. Las víctimas y los victimarios, por Fernando Cesaretti y Florencia Pagni. Escuela de Historia. Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.
La situación de Montoneros entre fines de 1970 y comienzos de 1972. 1º parte, por Lucas Lanusse. Doctorado de Historia. Universidad de San Andrés.
El caso del Cerro de San Luis de Potosí, México. Ultima parte, por José Guadalupe Vargas Hernández. Universidad Politécnica de San Luis de Potosí, México. Universidad de Berkeley, EE.UU.
"Cayéndose y volviéndose a levantar, solita..." La vida de una militante: Nora Patrich, por Roberto Baschetti. Escuela de Sociología. Universidad del Salvador.
Como concebimos los hechos históricos. 4º parte, por Maximiliano Rodríguez. Escuela de Historia. Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.
Perón tenía razón, por Marcelo Guirado. Universidad del Salvador. USAL Rosario.
La transformación de los partidos y el malestar en la política, por Daniel Arzarun. Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires.
Reseña bibliográfica:
"6 de setiembre de 1930 o el Mito de la Revolución" de Sylvia Saítta, por Ronen Man. Escuela de Historia. Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.
Memoraciones:
José Larralde: ”Pa' que dentre”

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La memoria de nuestro pueblo es patrimonio de todos

polycarpo dijo...

El último texto leído por Discépolo el 10 de noviembre de 1951, un día antes de las elecciones que concluyeron con el triunfo arrollador de Perón dijo:

"Mordisquito ¿A mí me la vas a contar?
Bueno, mirá, lo digo de una vez. Yo no lo inventé a Perón. Te lo digo de una vez, así termino con esta pulseada de buena voluntad que estoy llevando a cabo en un afán mío de liberarte un poco de tanto macaneo. La verdad: yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón, la milagrosa. Ellos nacieron como una reacción a los malos gobiernos. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón ni a su doctrina. Los trajo, en su defensa, un pueblo a quien vos y los tuyos habían enterrado de un largo camino de miseria.

Nacieron de vos, por vos y para vos. Esa es la verdad. Porque yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón. Los trajo esta lucha salvaje de gobernar creando miseria, los trajo la ausencia total de leyes sociales que estuvieran en consonancia con la época. Los trajo tu tremendo desprecio por la clases pobres a las que masacraste, desde Santa Cruz hasta lo de Vasena, (se refiere a la Patagonia Rebelde y a la Semana Trágica) porque pedían un mínimo respeto a su dignidad de hombres y un salario que les permitiera salvar a los suyos del hambre. Sí, el hambre y de la terrible promiscuidad de sus viviendas en las que tenían que hacinar lo mismo sus ansias que su asco.

ayer, sin querer me puse a buscar algo de santos discepolo, y llegue hasta el sitio elortiba y lei esas lineas,
http://www.elortiba.org/discep.html

muy buen blog.

llegue hasta aqui, desde tu comentario en el blog de lucascarrasco
soy de santiago del estero, y tenes razon, todos los que estan sembrando soja en este momento en santiago, lo estan haciendo a partir de los desalojos de los campesinos, del uso de topadoras, y de la impunidad que le dio la intervencion federal y el actual gobierno
un abrazo!

natanael amenábar dijo...

esto lo leí en tiempo y forma y es lo mejorcito de todo lo bueno que escribio el amigo yeipi en su inabarcable analisis de esa obstinación tan nuestra.

Un mordisquito urgente necesitamos.