martes, 31 de agosto de 2010

¡Escucha, Gorila!

El prurito de un conservador es considerarse “correligionarios” de Churchill, de Eden y de MacMillan (así como los socialistas se consideran de “correligionarios” de Gaitskell y Bevan), de acuerdo con esta modalidad extranjerizante de ver las cosas argentinas como reflejo de lo europeo. Del conservador británico es un sirviente fiel, hábil para el manejo de los intereses coloniales. El ingles permanece fiel al sistema de democracia parlamentaria que le aseguró durante tres siglos el predominio económico del mundo. El argentino, después de copiar servilmente las instituciones anglosajonas, las desvirtuó sistemáticamente mediante el fraude, elevando el delito a la forma de acción política.

Pero la oligarquía no actúa exclusivamente a través de los conservadores, sino que encuentra defensores -concientes e inconcientes- en las demás agrupaciones políticas. Decir que el radicalismo es igual a los conservadores es una simplificación demasiado grosera e ignorar, maliciosamente, el papel cumplido por la UCR en la historia política del país. Pero, a esta altura del desarrollo nacional, hace mucho que ha dejado de ser una fuerza de progreso para convertirse en el pilar de la ideología liberal-burguesa y en un engranaje del sistema opresor. Con esto no estoy calificando a cada radical ni siquiera a cada dirigente. Pero la política es una ciencia objetiva y un arte objetivo: ya sea que cada uno de ellos crea o no que la nebulosa retórica radical tiene alguna relación con la solución de los problemas nacionales, lo objetivo es que el Partido Radical viene luchando desde años atrás contra los intereses populares. Tal vez en esa fuerza política, más que en las otras, el "idealismo liberal” haga prosélitos sinceros que actúan, en el mejor de los casos, como auxiliares de los verdugos.


El Partido Socialista forma, junto con los conservadores, la columna vertebral de la política colonialista. Cuando gravitaban en el movimiento obrero lo encauzaron hacia la mansedumbre reformista, desviándolo de sus verdaderos objetivos como clase y enfrentándolo con las medidas que defendía la soberanía nacional. Ahora son los teóricos de lo que en Barrio Norte entiende por “progresismo”: por eso el asalto los vota sin temor a que comprometan el orden social. Antiguamente, muchos jóvenes de familias no proletarias se hacían anarquistas o socialistas para luego, con los años, evolucionar hacia los partidos conservadores. El Partido Socialista actual les ahorra toda esa peregrinación. (Fragmento)



Qué actual el texto escrito por El Bebe en 1959.


John William Cooke, La lucha por la liberación nacional, Obras Completas, Tmo IV, Colihue, 2010

3 comentarios:

Martín Espinosa dijo...

Grosso, siempre hay que volver a Cooke.

Antonio (el Mayolero) dijo...

No olvidemos que Pinedo (el abuelo) De Tommaso, y hasta el propio Roberto Noble eran socialistas. De los socialistas que estuvieron contra Yrigoyen, y con Agustín P. Justo, asique siempre hubo socialistas para todos los gustos, como Américo Ghioldi que como director de La Vanguardia tituló "Se acabó la leche de la Clemencia" en junio del '56 despues de los fusilamientos, Alfredo Palacios Embajador de la "Fusiladora" en Uruguay, y el mismo Ghioldi embajados de Videla en Portugal...

Gringoviejo dijo...

Ni siquiera son originales los simios actuales,repiten el arquetipo una y otra vez, de la misma forma con el paso de los años.Saludos.