miércoles, 11 de enero de 2012

La Anfibología de la Razón Práctica



La anfibología es una figura retórica que denomina aquel enunciado ambiguo, dudoso, impreciso, sobre una determinada expresión. Hay muchas, veamos un ejemplo:

Mi padre fue al pueblo de José en su coche" - ¿En el coche de quién?”

La anfibología se produce cuando un anunciado tiene dos interpretaciones, pero ninguna delimita el significado. La etimología viene del griego:

ἀμφί = anfi (alrededor, ambos lados) + βολ = bol (raiz βολ= lanzar)

anfi-bol significa lanzar, proyectar ambos lados. Anfibología es eso, el doble discurso indeterminado. No es hipocresía (decir una cosa, y hacer otra), es un concepto, un enunciado que puede tener dos significados; pero la resignificación no excluye la otra significación.

Kant dedica todo un apartado de la Analítica Trascendental para explicar este uso erróneo de los términos. La anfibología de los conceptos de reflexión a causa de la confusión del uso empírico del entendimiento con el trascendental, (Critica de la razón pura, B316, a 261, Apéndice a la Analítica Trascendental). Sin entrar en detalle, Kant le da una explicación contundente:

“Pero esta comparación [de representaciones, no de categorías] requiere primeramente una reflexión, es decir, requiere que se determine el lugar al que corresponden las representaciones de las cosas que se comparan, señalándose si es el entendimiento puro el que piensa o bien es la sensibilidad la que suministra en el fenómeno.” (A 270, B 326)

En el fondo, la confusión viene por dos variables, o del entendimiento o de la sensibilidad y el uso indeterminado de ambos conceptos. Ya Platón ponía en boca del terrible Calicles esta trampa del lenguaje en dialogo con Sócrates:

Y como tú también conoces perfectamente este principio, abusas de él en tus conversaciones: cuando alguien habla en el plano de la convención, tú lo interrogas en el plano de la naturaleza; pero cuando habla en el plano de la naturaleza tú le hablas en el plano de la convención.” (Platón, Gorgias, 483 a)

Esta dualidad se vuele desgraciada cuando se lleva al plano de la razón práctica. Anfibología de la Razón practica, a aquel discurso del deber desde un lugar indeterminado para su comparación.

En los 11 párrafos hay varias anfibologías, veamos:

Anfibología práctica 1

Escapar al efecto impositivo de un discurso hegemónico no es una tarea fácil. Pero es necesario y posible generar una voz colectiva que enuncie este problema y lo transforme en acto de demanda.

Querer escapar de un discurso hegemónico y a la vez querer generar una voz colectiva para que se transforme en demanda. Si esto no es generar otro relato hegemónico, entonces Marx, Gramsci y Laclau deben retirarse de la teoría política. Generar una voz colectiva con pretensiones de demanda es construir Hegemonía.

Anfibología práctica 2

No encontramos este ánimo en algunos trabajadores del campo de la cultura, a quienes hemos respetado y queremos seguir respetando, pero que al colocarse como voceros del gobierno han producido una metamorfosis en relación con su historia y su postura crítica.

La amenaza. Respetamos y queremos seguir respetando siempre y en tanto vuelvan a su estado anterior a la metamorfosis. Esta Anfibología consiste en el autoritarismo que supuestamente critican del gobierno, pero advierten que si no vuelven a su anterior “postura crítica” dejaran de respetar. Un canto a la pluralidad.

Anfibología práctica 3

Nos encontramos ante verdaderos escándalos de diferente naturaleza y calidad, que tienen como denominador común la impunidad en relación con las responsabilidades de quienes nos gobiernan. Y de manera paralela, asistimos a la construcción de un relato oficial, que por vía de la negación, ocultamiento o manipulación de los hechos, pretende investir de gesta épica el actual estado de cosas.

Se desprende de la primera anfibología. Hegemonía consiste en lograr que una particularidad pueda convertirse en un universal (para Laclau, esa universalidad es imposible). La construcción Hegemónica es esa, pasar por general aquello que es particular. Todo esto desde un lugar todavía indescifrable. (Igual compartimos la critica, pero no consideramos que sea una generalidad.)

Anfibología práctica 4

Ahora descubrimos que desde 1994 somos un país federal, y que por lo tanto las muertes dependen de las policías provinciales, o de los caciques locales. Curiosa apelación al federalismo, cuando es el gobierno nacional el que ejerce el centralismo unitario y decide de hecho los presupuestos provinciales, el que resuelve candidaturas, impone ministros y se abraza con los gobernadores casi al mismo tiempo de ocurridos los hechos.

Esta anfibología es simple. Se desmiente con la Constitución nacional. Vivimos en un sistema federal. Cada provincia tiene poder de política y justicia. Cuando la Constitución nos conviene, la citamos, cuando no, no. (Son changos que toman el tren en constitución y se dicen constitucionalistas.)

Anfibología práctica 5

Muchas de las últimas muertes están vinculadas a la carencia de tierra, y detrás de cada nombre hay una historia de vida que se remonta a la histórica lucha de los pueblos originarios contra el despojo del que han sido objeto. El proceso de concentración de la propiedad de la tierra y la soja-dependencia de los últimos ocho años son un correlato en el presente de aquel despojo, que el discurso oficial oculta.

Cabe recordar que los pueblos originarios y movimientos campesinos de toda a argentina apoyaron la resolución 125. Como diría Rousseau, cuando el representado habla, el representante debe callar. También hay que recordar que la Ley de Tierra durmió un año en el Congreso. Aquí la Anfibología practica deviene en mala fe.

Anfibología práctica 6

El “relato” hegemónico pretende imponerse sobre la materialidad y el valor simbólico de estas muertes. Efectivamente, en torno a estos y muchos otros hechos se elabora un discurso oficial que construye consensos, porque aparenta dar cuenta de una serie de necesidades sociales y reivindicaciones nacionales mientras se afianza la persistencia de lo mismo que aparenta cuestionar. Este relato disciplinador y engañoso utiliza la potencia de los recursos comunicacionales de que dispone crecientemente el gobierno para ejercer control social mediante la inducción de mecanismos alienatorios sobre las formas colectivas de la subjetividad.

aparenta,... disciplinador, engañoso, ... mecanismos alienatorios.” La teoría de la impostura otra vez. Antes se utilizaba el concepto “manipular”, ahora se utilizan otros. Mecanismos alienatorios. Si el relato hegemónico impone, no veo porque ese otro relato no quiera también imponerse. Constituirse como demanda es imponer. Otra vez la misma anfibología de la lucha hegemónica pero sin querer constituirse como relato pero con la condición de convertirse en demanda. ¡Quien los entiende!

Anfibología práctica 7

Quieren aparecer como actores de una gesta contra las “corporaciones”, mientras grandes corporaciones como la Barrick Gold, Cerro Vanguardia, General Motors, las cerealeras, los bancos o las petroleras – y el propio grupo Clarín, hoy señalado como la gran corporación enemiga – han recibido enormes privilegios de este gobierno.

No puede faltar la mención a la Barrick Gold. La iglesia, el ejército, las corridas bancarias, el grupo Clarín son el producto de un relato oficial. En el fondo, no son corporaciones, sino carmetiltas descalzas. Aquí hay anfibología devenida en chicana.

Anfibología práctica 8

Quieren también aparecer como protagonistas de una histórica transformación social, mientras la brecha de la desigualdad se profundiza.

Esto debe contrastarse con ejemplos. Si hace 10 años el que menos ganaba era 100 a 1 por sobre el que mejor ganaba, y hoy es igual, la desigualdad es la misma. la variable que conviene tener en cuenta es la del poder adquisitivo real y compararlo con otras realidades. No es lo mismo la paridad 1/100 que 10/1000. La desigualdades la misma, cambio el piso. (Ni siquiera tomamos en cuanta la cantidad de puestos de trabajo, ahí el número es mas que significativo). Anfibología de comparar según convenga. Ya lo dicho pro Calicles alcanza.

Anfibología práctica 9

El contenido de la producción ideológica oficial se inscribe en una metodología. La discusión de ideas es sustituida por la descalificación del interlocutor y toda disidencia es estigmatizada.

Esta anfibología puede llamarse ¡conmigo no, Barone! Los intelectuales no quieren ser criticados. Acá hay dos posturas, ellos, los descalificadotes y nosotros, los que no merecemos buena calificación. Acá, la Anfibología puede llamarse “El egoísmo de las estrellas

Anfibología práctica 10

Hoy la homogeneidad discursiva empieza a estar atravesada por algunas filtraciones que la erosionan: el relato épico ha iniciado un proceso de cierto desenmascaramiento. La asociación entre derecho de huelga y extorsión o chantaje, o la justificación de la sanción de la ley antiterrorista, serían expresiones paradigmáticas de este fenómeno.

Bueno, los antiperonistas ahora reivindican a constitución peronista pero reivindicando el derecho a huela que esa constitución no contemplaba. Otra vez Calicles. (Anfibología repetida.)

Anfibología práctica 11

A pesar del afán disciplinador del discurso hegemónico, es nuestra responsabilidad como intelectuales y trabajadores de la cultura romper el silencio que pretende amordazar el pensamiento crítico y promover un debate transformador de los grandes problemas que plantea el presente. Es necesario. Y es posible.

Alegoría de la caverna de Platón. El discurso hegemonizador disciplina. Nosotros somos los únicos que podemos desatarnos las cadenas. Es Responsabilidad nuestra llevar el pensamiento crítico a aquellos que todavía no se percataron de la mentira. Vanguardia iluminada. Hegel lo expresa mejor:

Así, pues, la buena conciencia pone en su saber y en su querer el contenido, cualquiera que él sea, en la majestad de su altura por encima de la ley determinada y de todo contenido del deber; es la genialidad moral que sabe la voz interior de su saber inmediato como voz divina y que, al saber en este saber no menos inmediatamente el ser allí, es la divina fuerza creadora que tiene en su concepto la vitalidad. Es también culto divino de sí mismo, pues su actuar es la intuición de su propia divinidad.” (Hegel, Fenomenología del Espíritu, El alma bella, 382)

Hasta luego

2 comentarios:

Paulo Esperon dijo...

Hola Gilardo, te escribo desde La Hoja para preguntarte si te interesa participar de nuestro diario publico. Podes exponer tus contenidos a una variada audiencia que comparte tus artículos y pasa por tu blog.
Espero encuentres esto útil y si conoces a alguien a quien le pueda servir, pasa la voz!

Un abrazo.
Paulo Esperon
http://lahojanews.com/queslahoja

Pd: Para ahorrar tiempo he copiado y pegado este mensaje en tu blog ☺

Daniel Mancuso dijo...

Excelente análisis, muy bueno, abrazo