
Esto escribí el 2 de abril:
"No existe otra palabra más significativa para expresar la escena dantesca de ayer, cuando la selección Argentina perdía 6 a 1 frente al dignísimo equipo de Bolivia. Hecatombe se llamaba en la religión griega al sacrificio de animales, en especial de bueyes. Un matadero no seria una hecatombe, porque difiere la motivación y significación del hecho. La hecatombe tiene características religiosas, mientras que el Matadero tiene un fin terrenal o alimenticio."
Hoy Argentina perdió 2 a 0. Mañana se van a discutir las grandísimas cualidades de Ecuador, el problema de la Altura y demás boludeces que se dicen para evitar "hecatombes". Todo el ejército mercenario -de sicarios, de chupamedias, de amigotes de Maradona-, intentará evitar las críticas. Nadie va a decir una palabra, mientras que Pagani va a ser tildado de viejo atrasado y bohemio. Ya lo veo a Palacio, Recondo y demás pelafustanes tratando de evitar la malaria, que ya empieza a vislumbrar en el horizonte.
Scalabrini Ortiz escribía en “El hombre que esta solo y espera” sobre el espíritu de la tierra. Cito:
“Si por ingenuidad o fantasía le es enfadoso concebirlo, ayúdeme usted y suponga que el 'espíritu de la tierra' es un hombre gigantesco. Por su tamaño desmesurado es tan invisible para nosotros, como lo somos nosotros para los microbios. Es un arquetipo enorme que se nutrió y creció con el aporte inmigratorio, devorando y asimilando millones de españoles, de italianos, de ingleses, de franceses, sin dejar de ser nunca idéntico a sí mismo (...) Ninguno de nosotros lo sabemos, aunque formamos parte de él... Solamente la muchedumbre innumera se le parece un poco. Cada vez más, cuanto más son. La conciencia de este hombre gigantesco es inaccesible para nuestra inteligencia. No nos une a él más cuerda vital que el sentimiento"
¿Cuánto habla de nosotros Don Scalabrini? ¿Cuánto habrá sufrido este gran argentino para describir lo que no podemos ver como argentinos?
“Si por ingenuidad o fantasía le es enfadoso concebirlo, ayúdeme usted y suponga que el 'espíritu de la tierra' es un hombre gigantesco. Por su tamaño desmesurado es tan invisible para nosotros, como lo somos nosotros para los microbios. Es un arquetipo enorme que se nutrió y creció con el aporte inmigratorio, devorando y asimilando millones de españoles, de italianos, de ingleses, de franceses, sin dejar de ser nunca idéntico a sí mismo (...) Ninguno de nosotros lo sabemos, aunque formamos parte de él... Solamente la muchedumbre innumera se le parece un poco. Cada vez más, cuanto más son. La conciencia de este hombre gigantesco es inaccesible para nuestra inteligencia. No nos une a él más cuerda vital que el sentimiento"
¿Cuánto habla de nosotros Don Scalabrini? ¿Cuánto habrá sufrido este gran argentino para describir lo que no podemos ver como argentinos?
Cuando llegó el Diego a la selección, pensé que se venia “el espíritu del potrero”. Me ensarté como un candidato de bataclana.
Riquelme “me despertó del sueño dogmático” y me dijo entre sus jugadas quejosas que “el espíritu del potrero” todavía intenta desocultarse de la técnica y del dinero.
Cappa también me enseñó que el potrero puede ser autoridad ética y estética, que el simple hecho de ser "fútbol argentino" lleva consigo un imperativo de si mismo, y “es el espíritu del potrero” que retorna desde las cenizas para invitarnos a sentir como argentinos.
Hay un “hombre que está sólo y espera” y es nuestro estilo cachetearlo y culpar al sino cruel de esta vida sin sentido.
Riquelme “me despertó del sueño dogmático” y me dijo entre sus jugadas quejosas que “el espíritu del potrero” todavía intenta desocultarse de la técnica y del dinero.
Cappa también me enseñó que el potrero puede ser autoridad ética y estética, que el simple hecho de ser "fútbol argentino" lleva consigo un imperativo de si mismo, y “es el espíritu del potrero” que retorna desde las cenizas para invitarnos a sentir como argentinos.
Hay un “hombre que está sólo y espera” y es nuestro estilo cachetearlo y culpar al sino cruel de esta vida sin sentido.






