lunes, 28 de diciembre de 2009

Gramscismo de derecha


El artículo de Mariano Grondona todavía me resuena en el oído, o más exactamente, en los parpados, que, como dice Sartre en algún lugar, cerrar los ojos es mirar los parpados. Esto contradice preceptos fundamentales del estructuralismo francés y ni hablar de los predicadores de la muerte, aunque, Sartre, solitario en el siglo XX, sigue generando esa búsqueda. Búsqueda que es confirmada por la estructura, por la alienación.

La política es lucha, lucha por el espacio social, cultural, económico, simbólico y cultural. Como decía un gran teórico militar, la guerra es la política continuada por otros medios. En esencia la política es contienda, eso si, cambia con el contexto histórico. De ahí que Foucault, entendiendo el cambio de las sociedades hacia la organización disciplinaria, postulara la inversa de la máxima de Clausewitz: La política es la guerra continuada por otros medios (Genealogía del racismo, pag 44). La ley, el consenso, el diálogo, los medios de comunicación, la educación, los modales; toda institución ética impuesta es una guerra declarada como “pacífica”; todo canal de influencia, es, y será la guerra por otros medios. Dentro del ámbito cultural, y en especial, la educación, se da, quizás, la batalla más silenciosa. Aunque, todavía no sea explicitada, es la batalla cultural y política del tiempo que viene. De ahí error de Macri de pertenecer a la derecha vergonzante. El postulado de Grondona es dar la batalla cultural de la derecha, es decir, declararse como “gramscianos de derecha”.

Esto de “gramscismo de derecha”, no es un invento mío, ni una improvisación trasnochada, sino, que, en comparativa histórica con la derecha argentina, José Aricó en su obra: “La cola del diablo, itinerario de Gramsci en América Latina”, analiza la cultura europea y la influencia instrumental del concepto de “hegemonía”, en la derecha europea (. La derecha italiana, la nueva derecha de los años ochenta, veía en “Nino” la posibilidad concreta de la batalla cultural en el ámbito de la sociedad civil. Y en comparación con la derecha argentina, Gramsci era un indeseable, un maldito, y la demonización del “intelectual gramsciano” pasó a ser sinónimo “subversivo”. Pero esto recién ahora es entendido por sectores de la derecha argentina. ¿Qué es en el fondo la nota de Grondona sino, un grito de ausencia y de piedad por un intelectual gramsciano de derecha?

En un articulo para La Rosa Blindada titulado “Bases para una política cultural revolucionaria”, Cooke sostenía los siguiente:

El ejemplo más notorio es el de la conducta a seguir en la Universidad: es cierto que desdeñamos la mitología sobre su importancia como sagrario de la cultura, sobre su independencia, etc,: pero que es positivo, por lo mismo que rehusamos a extraerla del contexto nacional, comprendemos que es un factor positivo frente a la absoluta colonización que se busca mediante las universidades privadas, y que dentro de las limitaciones de una Universidad que forma parte de una comunidad oprimida, la acción estudiantil y de parte del cuerpo docente puede salvaguardar y acentuar una tendencia positiva.” (Cooke, Obras completas, tomo III, pag 213)

Con lo expresado no creo descubrir la pólvora, pero si notar la búsqueda del adversario en una nueva estrategia. Esto es el “gramscismo de derecha”.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

comparto con vos el asco q me dio la editorial de grondona. Alarmante. Porque si Posse es la derecha democrática...mamita la que nos espera con la "extrema derecha fascista". saludos

raf dijo...

Ustedes están terminados, muchachos. Aprendan a plantar soja.

Politico Aficionado dijo...

Sería realmente interesante saber quienes integran la derecha antidemocrática para Grondona.

Raf:
ya aprendimos a plantar la batata, cuídese.