martes, 11 de diciembre de 2012

Maternidad insurgente


Nuestra tradición jurídica se debate en dos tradiciones filosóficas, la liberal anglosajona, y la social alemana. Alberdi, y Sampay, esa es la cuestión.


La tradición anglosajona referencia su estatus en la noción básica del individuo. La alemana, tiene su referencia en la familia. Las constituciones de 1853, y la de 1949 tienen esas dos improntas. Derechos civiles, y derechos sociales.

Las dos tradiciones están presentes en nuestra historia. Por muchísimos años, fueron antagónicas, pero en los últimos años, únicos años de democracia, parecen contemplar la posibilidad de síntesis.

El primer paso lo dieron las Madres de Plaza de Mayo —“¡Queremos saber dónde están nuestros hijos, vivos o muertos!”—, siguieron las Abuelas con la búsqueda de los nietos. Las Madres del Dolor (hijas de la dictadura, pero madres de la democracia) hicieron lo suyo desde distintas realidades.

A estas mujeres las une la maternidad. Pero no una maternidad feliz. Las une una maternidad robada. Sus hijos, hijas, sufren la injusticia criminal. Estas mujeres no tienen justicia. Pero desde su dolor, dolor de madre —recordemos, esta tradición es muy fuerte en argentina— exigen justicia.

La maternidad insurgente (1) busca el caso particular del hijo o hija perdido. Pero en esta búsqueda de justicia por el caso particular —¡pucha, son sus hijos e hijas lo que buscan!—, estas madres paren la justicia para todos. Su búsqueda es la partera de la justicia universal y los derechos humanos.

La maternidad insurgente, fenómeno que solo se puede dar donde la tradición de la familia es tan fuerte. Son mujeres, madres que buscan a sus hijos, y en esta búsqueda, nos legan derechos.


(1) El termino insurgente es de James Holston, que lo utiliza para explicar la democratización en Brasil.