miércoles, 7 de enero de 2009

¿El progresismo es un gataflorismo?


Supongo que la palabra “progresismo” viene de “progreso”, y en general viene aceptada la denominación como; “un cambio hacia algo mejor”. En eso somos todos progres. Ahora también, el progresismo hace hincapié en la igualdad y en la redistribución de la riqueza, eso en lo social, ahora en lo político, en la construcción de poder, el progresista es donde tiene límites. Su moral, su concepción de lo institucional, su interpretación política de la democracia lo lleva a formarse marcos conceptuales, y tablas de valores en lo ético y en lo estético. Es más, las formas hacen al fin, por eso las formas son tan importares como el fondo. Una frase típicamente progresista es “con la democracia de come, se cura y se educa” de Raul Alfosin. En esto hay algo de ingenuidad, algo de Candidismo metafísico, un optimismo en las instituciones y en las meras formas que no le deja ver la realidad política, o sea, los grupos de poder que enfrenta el gobernante, medios de comunicación, iglesia, sindicatos, empresarios, burocracia política y demás cuestiones. La confrontación política no es la escuelita de Heidi, allí se discute, se levanta la voz, se pelea, se confronta. El problema del progresismo es no entender estos problemas. La democracia es perfectible, pero no desde un marco conceptual universalizante, sino desde una historia política común, una identidad cultural y social.

Ahora, en argentina el progresismo (blanco) ha quedado vaciado en el discurso de fondo, el kirchnerismo ha copado desde la opinión pública muchos de los espacios políticos ligados al progresismo. No en vano, política de derechos humanos, cambio de la política en la intervención económica, cambios en la suprema corte de justicia, relación latinoamericana, no antinorteamericana, pero si bien latinoamericana. En este caso, por eso el progresismo se ha dedicado a criticar las formas de la política. La falta de consenso, el dialogo, la desprolijidad y la inmoralidad de algunas medias, que como dije antes, las formas hacen al fondo, y la estética es la ética. El progresismo (en alguna variante muy graciosa, tipo Lozano y Pino) se ha convertido en un gataflorismo. Nada le cae bien, si se toca la renta sojera, no porque no se toca la renta petrolera. Se aumenta la jubilación, no porque es poca plata. Si se impone una ley por mayoría (que ellos no participan), el congreso es una escribanía. Si se aprueba una ley con la participación de ellos, esto significa que el gobierno aflojó y entendió la realidad, aunque el voto siempre es parcial con diferencias.

6 comentarios:

Cuidalo C. dijo...

MI querido Goliardo, estamos de acuerdo en que el término progresista agrupa a doctrinas filosóficas, éticas y económicas con tendencias de izquierda en contraposición al conservadorimso. Ahora, porque no pensar que los progresistas, en el fondo son conservadores que no quieren que se modifique el statu quo ni su modus viviendi. Como dice mi amigo, Los progre, hablan como la izquierda, pero viven como la derecha.

Un gusto amigo, un abrazo. Nos vemos

ElRuso dijo...

Les sale fácil: nunca correr el riesgo de tener que abandonar el testimonialismo.

Aliro Ramos dijo...

Una muy buena clase!. No comparto el contenido final sobre Pino y Lozano, pero eso es solo un detalle. Gracias por lo que escribe!

MOO dijo...

GERMAN ABDALA, el último progresista que dio la Argentina.
"Los demás son negras bolas" cantaría la 12 cualquier domingo en la bombonera.
Feliz año

jorge oscar garcia dijo...

¡Sensacional cumpa Goliardo!Precisa y exacta definición del progresismo blanco argento. Tu post es un lúcido postulado del Teorema de Baglini. ¡Qué fácil es hacer declaraciones cuando se está tan lejos de ejercer efectivamente el gobierno!

Hal dijo...

Como honroso progresista blanco, debo decirle que reivindico los marcos conceptuales universalizantes. Sólo en virtud de ellos se puede renegar de cualquier forma de expoliación de unos hombres por parte de otros, o repudiar el terrorismo de Estado cualquiera sea el Estado que lo practique, o bregar por democratizar las relaciones sociales tanto acá como en la China.
El progresismo es igualitarismo y ese es un valor (el de la igualdad entre las personas) que, efectivamente, queremos importar y exportar.
Ahora, le pido por favor, no nos haga decir lo que no queremos decir. El problema con el kirchnerismo no es una diferencia de forma sino de fondo: entendemos que el kirchnerismo no distribuye ni poder ni riqueza con sentido igualitarista. Y, salvo algunas corrientes de cuño liberal que por estos lares no abundan, el progresismo no adhiere a ningún tipo de optimismo en las instituciones (lo que no equivale, tampoco, a renegar de la institucionalidad republicana).
Saludos.