jueves, 11 de febrero de 2010

Crítica de la Crítica de la razón práctica


“Cuando la filosofía pinta con sus tonos grises
ya ha envejecido una figura de la vida
que sus penumbras no pueden rejuvenecer, sino solo conocer:
el búho de Minerva recién alza su vuelo en el ocaso.”
(Hegel, Principios de la dilosofiia del derecho)


Otro texto revelador de Rubén Dri. En esta oportunidad, el conflicto entre imperativo categórico, imperativo hipotético; convicción y responsabilidad, en definitiva, ética y moral. Critica de la Critica de la razón práctica.

Las buenas intenciones y la política

“Ni en el mundo, dice Kant, ni en general, tampoco fuera del mundo, es posible pensar nada que pueda considerarse como bueno sin restricción, a no ser tan sólo una buena voluntad.” Y para que no queden dudas, aclara: “La buena voluntad no es buena por lo que efectúe o realice, no es buena por su adecuación para alcanzar algún fin que hayamos propuesto; es buena sólo por el querer, es decir, es buena en sí misma.” Kant fundamenta la ética de la intención que encontrará su formulación en el principio categórico, que consiste en lo esencial de que todo lo que haga el sujeto debe poder querer que todo el mundo lo haga si se encuentra en esa situación. De esta manera, el comportamiento ético queda desligado de sus consecuencias prácticas. El infierno está plagado de buenas intenciones, según un dicho medieval.

Hegel fue el filósofo que llevó a fondo la crítica a esta desconexión entre la intención y sus consecuencias. La intención se propone siempre lo perfecto, que se expresa en “principios” como “hay que decir siempre la verdad”. No bien comienzas a pensar qué quiere decir ese principio te das cuenta de que en la realidad, es decir, en el contexto humano, social, político, lo que parecía claro se oscurece.

La Iglesia Católica es maestra del principismo, pues sólo de esa manera puede poner al resguardo de todo peligro sus “dogmas”. Lo que pueda sucederles a los seres humanos depende de esos mismos sujetos. Así, por ejemplo, el principio dice que el aborto es un crimen porque atenta contra la vida y, en consecuencia, la mujer que aborta es una asesina. Si de la defensa de este principio que lleva a obstaculizar cualquier legislación que haga al aborto no punible, miles de mujeres abortan en condiciones tales que ocasionan la muerte del feto y también de la madre, ello es culpa de esas mujeres. A nadie se oculta que esto esconde una gran hipocresía. La pretendida defensa de la vida ocasiona la muerte, pero de ello el principista, la Iglesia en este caso, no se hace cargo. La culpa la tiene el otro, o mejor, la otra. Los principios son en realidad orientaciones fundamentales que dan sentido a la vida de los seres humanos y como tales se desarrollan dialécticamente, según “el curso del mundo”, como decía Hegel.

Ello llevó a Hegel a distinguir entre la moral y la ética, siendo la primera la actuación del individuo y la ética el ámbito intersubjetivo y, en consecuencia, político en que se da el comportamiento moral. El desprendimiento de la actuación en relación con sus consecuencias lleva fácilmente a la hipocresía y origina mala conciencia.

Max Weber retomará los conceptos hegelianos, haciendo una precisa distinción entre la “ética de la convicción” y la “ética de la responsabilidad”, pero en realidad nunca se da una sin la otra, pues como seres esencialmente intersubjetivos, lo que hacemos, las resoluciones que tomamos, influyen en los demás. Todo lo que hacemos tiene consecuencias.

Si eso es válido para todo lo que hacemos, lo es mucho más cuando nos referimos a la acción política, porque ésta tiene que ver directamente con lo público. Allí no vale la pura buena voluntad o convicción. Menester es hacerse cargo de las consecuencias y, en este sentido, muchas veces el puro principio puede generar consecuencias que atentan contra el mismo.

Dos casos de nuestra política reciente y actual muestran esto con claridad. Cuando se trató de la votación de la 125, sólo había dos opciones, votar por la positiva, es decir por las retenciones móviles, o por la negativa, es decir estar en contra de las mismas y, en consecuencia, estar de acuerdo con la Mesa de Enlace y en especial con la Sociedad Rural. Pretender, como lo hizo Claudio Lozano, que su voto negativo era por la segmentación de las retenciones es, en el mejor de los casos, un autoengaño, y en el peor, una hipocresía. La pretendida convicción o buena voluntad produjo un acto que favoreció a las corporaciones agrarias.

El caso de la política actual se refiere al tema de las reservas y de la deuda externa. Después del desastre provocado por la política neoliberal de los ’90, el gobierno de Kirchner procedió a una lenta reconstrucción del Estado y, en una situación de debilidad, pudo hacer una quita de un 70 por ciento a la deuda externa y llevar adelante una política económica de crecimiento que permitió tener en reserva 48 mil millones de dólares.

Cuando el Gobierno quiere pagar la deuda con parte de las reservas, todo el espectro opositor se levanta para defender las reservas que ellos, cuando fueron gobierno, habían liquidado. ¿Con qué se va a pagar entonces? Con el presupuesto, es decir, con los ajustes. El centroizquierda liderado por Proyecto Sur también se opone, pero lo hace para sostener la pura convicción de que no se pague la deuda ilegítima. Saben bien que en este contexto tal posición es puramente principista, con la nefasta consecuencia de que, si triunfa, la deuda se pagará con el presupuesto, es decir, con el salario, las jubilaciones, en una palabra con el ajuste. No será culpa de ellos. La culpa la tiene el otro.

Por otra parte, se oculta que lo que está en juego en toda esta movida de la derecha manejada por el grupo Clarín es el desgaste del Gobierno hasta, si es posible, su destitución y, con ello, el fin de la ley de medios, de la política de derechos humanos, la vuelta a las AFJP, el fin de la política latinoamericana de la Patria Grande, la vuelta a las relaciones carnales. De esto el principista no se hace cargo.

Filósofo, profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-140047-2010-02-11.html

La palabra de Gamboa sobre Román


El técnico de Chacarita, Fernando Gamboa manifestó en “Hablemos de fútbol” sobre la situación de Riquelme en la selección Argentina:

“A mi me encantaría que Román esté en la selección”

El negro sabe algo.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Redención


Argentina acaba de empatar con Jamaica y ganar un partido de culo. El gol del empate y el de la victoria fueron gritados como su fuesen goles de la final del mundo. Argentina es un desastre. Maradona dice que no necesita a Riquelme, pero el suplente de Román, Insúa juega los 90 minutos seguidos y con la diez. Jamaica, un dignísimo rival. Jamaica, un pueblo que creyó que algún día regresaría un líder ara salvar a su pueblo. La historia demostró que fue un cipayo del imperio británico. Algún día será la redención de ese pueblo hermano, y también la nuestra.


http://www.youtube.com/watch?v=hwNlQRvV-b4

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Sin tetas no hay paraíso


El ultimo debate filosófico de la modernidad. Ni Rousseau y Voltaire, ni Sartre y Heidegger, ni Feinmann y Sarlo. El ultimo debate filosófico de la modernidad en ese gran canal cultural.

¿La tetas hacen la felicidad?

Un Soneto medicinal


Aquí os hago llegar el último de los Sonetos medicinales de Almafuerte.

La yapa (1890)

Como una sola estrella no es el cielo,
Ni una gota que salta, el Océano,
Ni una falange rígida, la mano,
Ni una brizna de paja, el santo suelo:

Tu gimnasia de jaula no es el vuelo,
El sublime tramonto soberano,
Ni nunca podrá ser anhelo humano
Tu miserable personal anhelo.

¡Que saben de lo eterno las estrellas!
¡De la borrascas de la mar, las gotas!
¡De puñetazos, las falanges rotas!
¡De harina y pan, las pajas de las eras...!

¡Detén tus pasos Lógica, no quieras
que se hagan pesimistas los idiotas!


El proceso de racionalización descrito por Weber a principios de siglo en el “desencantamiento del mundo”; el nihilismo del Nietzsche apasionado de vida, están sintetizado en las últimas dos estrofas.

Detén tus pasos Lógica;
¡Que hoy, hasta los pesimistas
son idiotas!

martes, 9 de febrero de 2010

Hegel y la adopción de negritos en Haití


Hace tiempo escribía un articulo: “Hegel y la revolución de negros en Haití”. El artículo quedó trunco, y con la promesa mentirosa de escribir la segunda parte, me sentía un partero de la historia rememorando la primera rebelión de negros esclavos exitosa de la modernidad. Hoy Haití cacheteó otra vez la historia, no como hecho revolucionario, sino como un hecho de la fatalidad. Hoy Haití es otra vez partera de la historia. Partera de una historia de chicos expropiados por la filantropía hipócrita. Como duele Haití.

Pero volviendo a Hegel y Haití. La tesis de la autora es más que interesante. Según una minuciosa investigación, el joven profesor de filosofía era un gran lector de diarios, y el periódico que cubría los sucesos de la Revolución Francesa se llamaba Minerva. (El libro de Susan Back-Morss consta de 100 páginas de investigación, aunque con las extensa citas de fuentes, la obra en sí se reduciría a la mitad. Pero a medida que se avanza en el libro, multiplicidad de disciplinas se entremezclan y lo que parecía una simple tesis histórica, se convierte en una fuente inagotable de temas aún no abordados.) dice Hegel sobre la lectura de diarios:

“Leer los diarios a la mañana constituye una especie de oración matutina secular. Unos orientan su actitud hacia Dios y en contra del mundo; otros hacia el mundo tal como es. Una cosa provee tanta seguridad como la otra, a la hora de saber en qué mundo habitamos.” (Susan Back-Morss , Hegel y Haití: la dialéctica amo-esclavo y una interpretación revolucionaria)

Evidentemente, en la actualidad no es así. Estoy seguro que si en la actualidad existiese una revolución de esclavos como la de Haití, no sería televisada o informada como la ya cubierta revolución haitiana por el diario Minerva. Hoy hay otros intereses.

En la lectura de diarios, Hegel se entera de que en un lugar del Caribe, esclavos se rebelaban y en una lucha a muerte, adquirían su libertad y autodeterminación. Estamos en el año 1804. antecedente histórico inmediato de la Fenomenología del espíritu, escrita entre 1805-1806. Pero antes de seguir, es necesario tener un concepto sobre la dialéctica Amo-Esclavo de Hegel. Síntesis apretujada:

El hombre ante todo es deseo. Este es un lugar común en la historia de la filosofía. Pasando por el Eros de Platón, conatus en Spinoza etc. Pero sigamos. El hombre apetece cosas, pero esto es compartido con los animales. El hombre desea cosas, pero también desea deseo, es decir “reconocimiento”. Desear el deseo es desear el deseo de “otros”. Esto origina la lucha por el reconocimiento. En esta lucha por el deseo de reconocimiento, algunos temen más que otros, es decir, el temor es más fuerte que el deseo de reconocimiento. Aquel que en su deseo de reconocimiento se sobrepone al temor de morir, esa conciencia deviene en Amo. La otra conciencia por la cual, el temor es más fuerte que el deseo de reconocimiento, esa conciencia deviene en Esclavo. De esta relación de dominación, el Esclavo es el que produce la cultura. El Amo tiene una relación con la cosa mediada por el trabajo del Esclavo, mientras que “el siervo, como autoconciencia en general, se relaciona de un modo negativo con la cosa, la supera” [Hegel, Fenomenología, 2007, pag 118]. El esclavo supera la cosa, la niega, la transforma; el Esclavo hace la cultura.

¿Qué pasaba en Saint Domingue y Haití?

La isla de Haití y Santo domingo, constaba en el siglo xvviii de 300.000 esclavos negros, y una minoría 12.000 amos blancos. A finales del siglo, y con el ferviente proceso revolucionario en Francia, el esclavo François Dominique Toussaint-Louverture, educado por el humanitario amo Baillon de Libertat, y el esclavo Jean-Jacques Dessalines, desatan un proceso emancipador. Era la primera vez que esclavos negros se rebelaban contra sus amos blancos. El concepto de libertad de la filosofía política del iluminismo, estaba muy ligada a lo económico y a la opresión política por parte de la monarquía con la burguesía. La “libertad” era la metáfora política más bella de la época, pero, como dice Hegel, la filosofía llega siempre tarde. Llegada la libertad burguesa, se institucionaliza la esclavitud aristotélica.

Locke era liberal en todo sentido, por eso era accionista en una empresa esclavista. Rousseau decía que “el hombre nace libre y sin embargo vive encadenado” El hombrecito de la montaña no se había enterado que había hombres que nacían y morían esclavos.. Montesquieu dice en “Del espíritu de las leyes” sobre los esclavos negros:

“El azúcar sería demasiado cara si no se emplearan esclavos en el trabajo que requiere el cultivo de la planta que lo produce. Estos seres de quienes hablamos son negros de pies a la cabeza y tienen una nariz tan aplastada que es casi imposible compadecerse de ellos. (...) Es imposible suponer que estas gentes sean hombres, porque si los creyésemos hombres se empezaría a creer que nosotros no somos cristianos.” (III, libro XV, V)

Cuanta razón tenia Marx cuando decía que un economista como Ricardo hace de hombres, sombreros, mientras que Hegel, hace de hombres y sombreros, ideas. Montesquieu expresa en un párrafo, el conflicto, la lucha por el reconocimiento en la dialéctica amo-esclavo en Hegel. Si los reconocemos hombres, entonces nosotros Amos, seremos Esclavos de los Esclavos, y pagaremos el azúcar más cara.

¿Qué tiene que ver esto, con la adopción de negritos haitianos?

Toda la fundamentación de Hegel y Haití, parte del análisis de la esclavitud, y su relación con la domesticación de esclavos. A finales del siglo XVII, estaba de moda retratarse con esclavos negros (negritos), en posiciones de señorío y servidumbre:


Esta lamentable moda, hoy, es actual. Después de que dos actores –muy rubios, muy lindos ellos-, adoptaran un chico huérfano camboyano, la nueva estética solidaria-caritativa cunde por cualquier mente perversa. Una modelo argentina manifestó hace tiempo querer adoptar un negrito. Hoy se roban chicos en Haití para adoptar (con suerte), en algunos casos, y en otros ni me animo a pensar. Creo que todo esto se reduce reduce a los conceptos de solidaridad y caridad. Éste último se reduce a una cuestión jerárquica, similar a la Sociedad de beneficencia argentina (los niños pobres eran exhibidos con un cartel que decía “Niño débil), la solidaridad, en cambio es horizontal, de reconocimiento reciproco como interlocutor.



Dejo libre pensar estos conceptos para cualquier interpretación.

lunes, 8 de febrero de 2010

Simplemente Galasso

“Los intelectuales que se mueven en un mundo
de conceptos revolucionarios perfectos
sin el marco o la erosión de la vida práctica,
y que desde allí juzgan al Movimiento Peronista,
no son intelectuales revolucionarios:
son en todos caso, eso que se conoce como intelectual de izquierda,
definición que entonces pasa a no decir nada.”
John William Cooke, “Universidad y País”, 1964, Córdoba.

"Entonces, empiezo para disipar dudas: con 50 libros publicados (discúlpeme pero hay tanto soberbio suelto que por una vez puedo violar mi modestia) nunca he sido invitado al programa de Mariano Grondona, ni he almorzado con Mirtha Legrand, ni me he abrazado con gorilas como Carrió, ni he coincidido con Pinedo (ni el abuelo, ni el nieto), ni he sido cómplice de la Sociedad Rural en ninguna votación. Tampoco me reportean ni “La Nación” ni “Clarín”, así que puede estar tranquilo. Esa gente sí tiene conciencia de clase, no la que supone Pitrola que deberían tener los trabajadores. Son clasistas en serio y hay que tener cuidado porque a veces son muy amables y si pueden, lo usan a uno."

Firma de Galasso en el libro sobre Atahualpa Yupanqui, dedicada a este humilde servidor. Gracias Norberto por la coherencia y por no confundir a Biolcatti con Perón, o a Carrió con Evita.