domingo, 26 de julio de 2009

Marquitos: "no me agrada escribir sobre mí"


El caballero de la bella figura y escudero de la Moral andante, el más excelso escritor de nuestra patria letrada y llena de luces; el señor de los cojones bienolientes y pudientes de humildad; la humanidad desencantada de dignidad morigerada; la sublimidad ascética, los calzoncillos más limpios de la pampa, la pluma más certera de servidumbre política, el hombre de las verdades más firmes de la podredumbre, el señor más adiado por la barbarie canalla y calibán (¡más odiado que el mismísimo Spinoza, aquel judío maldito y ateo, también artesano el ruin!); el traje mejor emperifollado de carne y huesos y, porqué no, de talento; la visión política más equidistante de la inmundicia, el hombre del talante discursivo más noble y más lejano del villanaje; el señor Marcos Aguinos contestó a Horacio Verbitsky, al resentido y odioso Verbitsky.

“Es evidente que Horacio Verbitsky suda odio y resentimiento. Por eso debe sentirse dichoso como escriba de Néstor Kirchner. Ahora lo proyecta en contra de mí con llamativa obsesión. No quería responderle para no infligirle una herida. Una profunda herida. Además, sus acusaciones son groseramente falsas y ya las he desmentido varias veces. Confieso que me cansa repetir explicaciones, máxime si se basan en calumnias. Aprendí de Arturo Frondizi que no se las debe contestar. Por último, no me agrada escribir sobre mí.”

Aguinis y su prosa me hizo acordar una frase de Montaigne en el ensayo: “Del parecido de los hijos con los padres”, Ensayos, II, XXXVII

quienes hacen buenos libros y tienen malos calzones, habrían, si me creyesen, héchose buenos calzones primero”

http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0386/articulo.php?art=15865&ed=0386#sigue

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