domingo, 27 de diciembre de 2009

Gramsci es el hecho maldito del país fascista


El profesor Oscar Terán (Dios lo tenga en la gloria) tituló una obra: “El lamento de Cané”. Recuerdo que el libro expresaba las preocupaciones del escritor de la generación del 80, en el contexto de cambio de valores en la cultura, y el ascenso social y político de los sectores populares en la Europa de la Comuna. El lamento de miguel Cané tenía que ver con un cambio histórico político. El surgimiento de los grandes partidos de masas, y la decadencia de la sociedad aristocrática. Hoy leo en la Nación el lamento de Cané, pero en la actualidad. En un artículo, Mariano Grondona expresa el sentir de parte de la derecha argentina. La desilusión que produjo la renuncia de Posse llevó a repensar la batalla cultural, que, Grondona propone para analizar la situación de la derecha argentina. Desde la batalla cultural propuesta por Gramsci desde su celda fría y desolada, hasta la actual situación del dubitativo Macri y su gestión frente a la jefatura de gobierno. Es un verdadero lamento el de Grondona, expresado en párrafos como este:

Al designar a Abel Posse como su nuevo ministro de Educación, Mauricio Macri pareció arremetar audazmente contra el prejuicio que apunta a proscribir, entre nosotros, todo lo que tenga sabor a derecha. Catorce días después, sin embargo, le retiró su confianza. ¿Ha caído entonces Macri en el pozo resbaladizo de la "derecha vergonzante"? Unas semanas antes, al negarse a apelar la sentencia que había pretendido equiparar el matrimonio gay con el matrimonio heterosexual del Código Civil, ¿obedeció el jefe del gobierno porteño a un impulso similar? Aquí se abre una polémica en torno de Macri. Cuando lo comparan con autoproclamados izquierdistas como Kirchner, ¿no lo piensan acaso los porteños como un hombre situado a su derecha? ¿Y no fue precisamente por esto que ganó Macri? ¿Qué es mejor para él, en todo caso, ser considerado de derecha o ser sospechoso de un derechismo vergonzante? La pregunta es válida porque, por más "cintura política" que muestre tener, ni sus amigos ni sus adversarios lo considerarán nunca un hombre de izquierda.

Según Grondona, Gramsci triunfó en el plano de la batalla política. La demonización de la derecha es el producto de dicha política. El nuevo lamento de Cané es el gramscismo.

El presidente de asuntos constitucionales del primer gobierno de Perón, fue un joven abogado, que, desde su pluma y convicción política, dio la batalla cultural en torno al peronismo y al marxismo. Con estas palabras, cerraba el debate en torno a la derogación de la ley de residencia de Miguel Cané en el año 1946:

Las breves restricciones de carácter penal que contiene el despacho de la comisión bastan para impedir la acción de los extranjeros realmente indeseables. Si el azar de las circunstancias –Dios no lo quiera- hiciera que el país debiera recurrir a las armas para defender su soberanía, nativos y extranjeros habríamos de luchar juntos y habríamos de vivaquear juntos después de la lucha. Tengo la absoluta convicción de que este país jamás será tomado desde adentro.

El joven abogado de llamaba John William Cooke y tenia 26 años en ese momento. Y a esta altura podemos decir que Gramsci es el hecho maldito del país fascista.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1215810&pid=&toi=

1 comentario:

grace dijo...

Lo vi anoche a Posse con Grondona, después de haber estado Macri. Clarísimos ambos, digamos los tres: el político(?) de esa derecha que no encuentra líderes, el escritor ideólogo del fascismo, y el golpista de las manos delicadas. Y muchísimo más claro lo suyo, Goliardo. Con usté sigo aprendiendo.
Nuestros alumnos deberían saber quién fue el autor de Juvenilia. Digo, para seguir clarificando los tantos.