Señores periodistas, me tienen podrido. Señores periodistas, me tienen re podrido. Nos los banco, me cansaron, me pudrieron, me tienen las bolas llenas.
Me revienta ver jóvenes periodistas bendecidos por la suerte, la historia, y el mérito pertenecer a una selecta casta de prodigiosos humanos que están en una ciudad, un país lleno de historia. ¡Mirá si hay previas para charlar en un país, una nación, que hace 20 años regía un estado racista! Hay cosas para contar. Hay historia, hay vida.
África es la madre de todas las naciones. África fue la negra esclava en un mundo blanco y señoril. Investiguen, no se quejen si Mardona da una nota o no. Disfruten por nosotros y no molesten más a los jugadores argentinos.
Recién se quejaron en vivo y en directo porque en la conferencia de prensa, no había figuras de la talla de Verón o Messi. Respeten a los jugadores, nos representan, tienen a sus familiares viéndolos ansiosos desde la televisión, y tienen que bancarse a un periodista que se queja porque el jugador propuesto no tiene la talla necesaria para un “en vivo”. ¿Se imaginan ustedes, jóvenes periodistas, que van a preguntarle a un jugador y éste contesta: “No, mándeme a un periodista más importante, mas conocido, a un Víctor Hugo, a un Macaya Márquez? ¿Qué pensarían ustedes de una respuesta así? ¿Sería una falta de respeto, no? Bueno, así se manejan ustedes. Con esa irreverencia.
La primera semana rompieron las pelotas con que la selección “no daba la cara”, y cuando se decidieron a dar una conferencia de prensa, alguno que otro manifestó: “La selección rompe el silencio”. ¿Qué son delincuentes los jugadores que tienen que dar la cara por un motivo? No hay que romper ningún silencio, porque no hay silencio, sino entrenamiento, concentración, asimilación de clima etc.
Otro motivo de disgusto de esta misiva intempestiva, es el trato sobre la cuestión: “sexo y el deporte”. Nunca vi una cobertura tan infantil sobre una problemática común, conocida en el deporte: la cuestión sexual en relación al rendimiento de los jugadores dentro de una cancha. Se mezcló brutalmente: sexualidad en el deporte con intimidad del deportista. Una falta total de códigos. Un cambalache sin igual.
Son tipos con suerte. Están en un suceso mundial de alcance internacional, cubriendo a una selección (nuestra selección, vuestra también) llena de estrellas y con un técnico que es una estrella mundial. Más conocido que el genera Perón o San Martín, y sin embargo, las notas periodistas son de un chiquitaje pueril, pocas veces visto en la televisión mundial. Tenemos que bancarnos desde nuestra ansiosa patria a periodistas, que convierten una nota en el mangazo de alguna camiseta; o un periodista basureando a ciudadanos sudafricanos con esa soberbia que tan bien nos hace quedar ante el mundo. Eso no hace quedar para la mierda, no los típicos comentarios de Maradona.
Avergüéncense, dan lástima.
Están en el lugar del mundo y en el momento exacto en un lugar donde el 99 % del mundo quisiera estar. Son unos privilegiados, inclusive pueden ser testigos de una historia afortunada, y lo único que hacen es molestar, quejarse y desinformar.
Señores periodistas, no molesten más a los jugadores, respeten, hay una nación pendiente.
Estén a la altura de los acontecimientos.
Cristian Adalberto Sayes (Goliardo)







