domingo, 6 de noviembre de 2011

Hegel y Cristina



“Soy hegeliana” manifestó Cristina en un congreso de filosofía hace tiempo. Todavía no era presidenta. Hegel –al igual que el peronismo-, alemán había dejado dos corrientes de pensamiento, la izquierda hegeliana y la derecha hegeliana (¿Adivinen a que corriente pertenecía Marx?). El pensamiento político de Hegel tiene dentro de sí estas dos vertientes, aquella representada por la Sociedad Civil y aquella representada por la Familia. Ambos conceptos pertenecen a la estructuración conceptual de la filosofía política de. Ambas, articuladas, superadas en el Estado Ético. Veremos en este pequeño escrito como Cristina es una fiel representante del pensamiento hegeliano.

Hegel

Hegel es heredero de la Revolución Francesa. De joven simpatizó con los girondinos. Es decir, era revolucionario, pero no jacobino. Se puede decir que era liberal-conservador. − ¡Hay que tener veinte años, vivir el proceso revolucionario francés y no ser jacobino!− Bueno, Hegel lo logró… No es una virtud, tampoco un defecto, simplemente es así. Was wirklich ist, das ist vernünftig.

Sintetizando un poco (bastante, solo lo que nos interesa para esta ocasión) el pensamiento político de Hegel pertenece a un sistema filosófico que consta de diferentes momentos, o etapas.

Lógica, (Universal abstracto)

Naturaleza (Particular)

Espíritu. (Universal concreto)

Toda la historia, la filosofía, las instituciones del Estado terminan en el presente histórico-filosófico de Hegel. No termina la historia, sino que se desarrolla y culmina en el presente filosófico de Hegel. El sistema hegeliano es un sistema del presente concreto. Napoleón es en la historia política de las instituciones lo que Hegel es en el plano de la filosofía. Hegel y Napoleón (-para este joven hegeliano, no es Napoleón verdaderamente el representante de la realización de la libertad, sino Toussaint Louverture, libertador de Haiti-) viene a exponer el espíritu en su máximo desarrollo. El Mundo Cristiano, en especial, el Mundo Germano es entendido por Hegel como el exponente máximo del desarrollo de la conciencia. La libertad concreta de la Revolución Francesa se expresó en el Código Civil napoleónico. El Estado mediador alemán, la monarquía constitucional –según Hegel-, es el que puede conciliar las conflictividades en el seno del sistema de necesidades, es decir, la sociedad civil echada a las manos de la libre competencia. El gran problema de la Revolución Francesa –y de toda Revolución-, es la falta de mediación entre lo nuevo y lo viejo. Un francés lo celebrará con otra máxima, muy pertinente: “el progreso sin orden” (Augusto Comte). En el fondo, es el problema político moderno por excelencia, la relación entre tradición y progreso. Hegel escribe en momentos donde el romanticismo político es hegemónico, aunque Hegel será muy critico. Hegel también fue romántico, pero a su modo.

La Filosofía del Derecho (Espíritu Objetivo, segunda parte del Espíritu) desarrolla la historia política, el desarrollo del Estado Moderno. Hegel divide en tres momentos o etapas:

1-Derecho Abstracto;
2- Moralidad;
3- Eticidad.

La Eticidad consta de tres momentos. La Familia, la Sociedad Civil y el Estado.

La Familia (Die Familie)

La familia es la unidad indeterminada, inmediata que se realiza en el matrimonio entre un hombre y mujer. ¿Por qué inmediato? Weber dará la mejor definición de “inmediato” que él ve en la “tradición”: “Siempre ha sido así”. Siempre ha habido familia, desde los tiempos inmemoriales. El amor es la sustancia de esta eticidad natural. Aquí Hegel da entidad al mito de Aristófanes sobre el amor como búsqueda de la carencia, de la parte, de la mitad perdida. Un hombre o una mujer enamorado, es una unidad completa, íntegra.

La Familia se realiza en tres momentos, el Matrimonio (con Cristina el Matrimonio Igualitario es “real”, esto demuestra que la realización de la libertad sigue en constante desarrollo), el Patrimonio y los Hijos. La realización de la familia es su disolución. Los hijos son los parteros de la historia. El ser de las cosas finitas tiene su perecer: la familia se disuelve (se realiza) en tres sentidos, divorcio, educación del niño y la muerte. La familia a través de su disolución deviene en hijos e hijas, es decir, en individualidad. Con el individuo surge la sociedad civil. La familia contiene al otro de sí.

La Sociedad Civil (Die bedürfnisse Gesellschaft)

La Sociedad Civil es el segundo momento de la Eticidad. En este momento aparece la individualidad, la diferencia. Es decir, la sociedad civil se realiza con el surgimiento del individuo y las necesidades naturales y espirituales de los ciudadanos. Prestar atención a los tres momentos en donde se desarrolla la Sociedad Civil:

1) Sistema de necesidades;
2) administración de justicia;
3) y poder de policía y la corporación.

En el sistema de las necesidades el individuo, a través de la satisfacción de las necesidades y del trabajo se realiza a través del patrimonio. Ese aspecto es importante, porque según la capacidad individual, el patrimonio determinará la participación en el Estamento correspondiente. El Sistema de las necesidades, es decir, el ámbito de la economía clásica, y derecho positivo (escrito y publicado) y el tribunal (Hegel propone, notablemente el Juicio por jurado, § 228) se dialectiza en el poder de policía y la corporación. La policía hay que entenderla como institución o gobierno del estado. Estamos en pleno tránsito de la Sociedad Civil al Estado.

El Estado (Der Staat)

El Estado es la máxima racionalidad en el despliegue del espíritu de la historia universal. El Estado es el concepto, el universal concreto en donde se desarrolla el espíritu en instituciones concretas de la MONARQUÍA CONSTITUCIONAL. Hegel considera que esa forma de gobierno es la máxima racionalidad empapada de realidad. La MONARQUIA COSTITICIONAL consta de tres partes (o poderes):

1)- El Poder del Príncipe
2)- El Poder Gubernativo
3)- El Poder Legislativo

El monarca es el soberano, también en sentido schmittiano, es el que decide la excepción. Hegel no cree en la soberanía popular. La monarquía es legítima por tradición. El gobierno es el particular encargado de aplicar las leyes (Policía y Justicia). El legislativo es el universal, encargado de la legislación. Éste poder está dividido en dos cámaras, la de MAYORAZGO representada por la clase sustancial (primogénito de terrateniente) y la de DIPUTADOS, representantes de de la Sociedad Civil, elegidos por las asociaciones y no por el voto individual. Hegel no cree en el voto individual atomizado. Hegel no propone nada novedoso por esos tiempos. La diferencia con los otros modelos de Monarquía Constitucional, es que los poderes no funcionan como contrapesos. Para Hegel no es racional ese sistema de gobierno. En este sentido Hegel no es liberal.

Como dijimos anteriormente, el Estado contiene sus antagónicos. La racionalidad del Estado, es decir, la articulación entre la familia y la sociedad civil en una etapa superior parece significar aquella frase de la introducción que cita Hegel para explicar el ordenamiento del Estado. Sus oponentes, sus enemigos públicos, el entendimiento y el sentimentalismo romántico populista. “Aquí baila la rosa”.

Cristina

Se extendió un poco el texto, pero es básico para entender el camino. Cristina propone un modelo de Estado mediador entre los conflictos de la realidad económica y política de una nación. Hegel propuso un sistema donde los nuevos sujetos de una incipiente economía de mercado no rivalizaran, no antagonizaran de forma radical con los propietarios de la tierra. Alemania, Prusia en ese momento (Weber también tendrá el mismo problema) estaba constituida por grandes familias propietarias. También surgía la pequeña burguesía en las ciudades. Hegel temía que el conflicto llegara sin mediación, que el cambio sea radical y que el sistema pendulara de una lado a otro, que la política girara entorno a los valores tradicionales de la familia o a los valores económicos de la sociedad civil. La mediación, la articulación entre estos ámbitos, (según Hegel y Cristina) es el secreto de la buena gobernanza.

La Familia

La familia existe, es real, concreta, tiene sus valores, sus tradiciones. La familia es racional, es real. Mujeres solas con hijos (familia monoparental), parejas de hombres entre si, de mujeres lesbianas, existen, son reales. Una política de mediación entre lo racional y real es la constitución del Matrimonio igualitario. La institución de la familia representa la unidad irremplazable en la educación del ciudadano. La familia es un freno, una eticidad natural para el plano de las relaciones de la economía en la sociedad civil. Todo empieza en la familia y se realza en la sociedad. La asignación universal por hijo es la política pública que restituyó el lazo familiar perdido por el sistema de necesidades. El neoliberalismo destruyó la familia, en sentido clásico. En este sentido, Cristina es conservadora como Hegel. ¡A no gritar! El matrimonio igualitario posibilitó que las familias concretas (monoparental, entre hombres, entre mujeres) pudieran asumirse como conservadoras. La institución familiar es siempre conservadora.

Sociedad Civil

El modelo de economía familiar articula la familia y el sistema de las necesidades. Es una mediación clásica entre el primer momento y el segundo. Cristina en este sentido también es hegeliana. Lo dijo hace poquito en una reunión con empresarios en Cannes:

Hablábamos también de producir mejor y quería tocar el tema de la agricultura familiar, que fue un tema que también se abordó aquí y quiero decirles que prácticamente el 70 por ciento de lo alimentario en la República Argentina está sostenida por la agricultura familiar. Tenemos un gran desarrollo de agricultura familiar, en horticultura, en fin en todo lo que constituye la mesa de la familia.

Estamos en el plano de la economía clásica. Cristina propone volver a los clásicos:

Si nosotros hacemos planes de ajuste, si la gente no puede gastar plata, si la gente está endeudada en más del ciento por ciento de sus posibilidades, yo quiero que alguno me diga, desde Adam Smith, desde David Ricardo, desde Keynes, si no les gusta para algunos más de izquierda de Carlos Marx, cómo vamos a hacer para que vuelva a crecer la economía si no hay consumo, si el capitalismo hace eso, que la gente consuma y que ustedes, los empresarios produzcan y vendan cada vez más. Este es el tema, esto es lo que está fallando.

La sociedad civil echada a su suerte produce desigualdad. La economía debe estar regulada. Hegel lo dice claramente. Los sectores de la sociedad civil, es decir los productores, los trabajadores, las asociaciones, las corporaciones deben participar en la articulación de la economía pero desde las instituciones del Estado.

El Estado

La Cámara de diputados articula los distintos intereses. El mayorazgo (en Hegel), el Senado en Cristina funciona como representante de las provincias, de las economías regionales ligadas al cultivo propia de cada sector. La agricultura familiar, el regionalismo -en términos hegelianos pertenecen a la institución del Mayorazgo- articulan ambos ámbitos de la economía. Cristina lo dijo infinidad de veces. Que las materias primas se elaboren en el lugar de extracción. Esto sirve para reorganizar demográficamente al Estado. Es redistribución en otro sentido. También sirve para consolidad la institución familiar. El Estado está presente en esta política.
La articulación de distintos intereses es el rol principal que Cristina le da al Estado. Las distintas economías, los sectores industriales, agrarios, de trabajadores se articulan desde un Estado de mediador y articulador. Pero el Estado no es NEUTRAL Cristina entiende que la economía genera desigualdad, injusticia. El Estado debe proteger a los que menos tienen. Hegel no participa de esta política. El alemán es protestante. Hegel no vivió la crisis de los estados fiscales. Imposible en su época.

Conclusión

Hegel es un pensador conservador-liberal. La familia y la sociedad civil pueden articularse. En otro momento histórico, cuando la economía dejó a infinidad de ciudadanos en la calle (el surgimiento del peronismo y también del kirchnerismo) el estado no puede ser neutral. En este sentido, Cristina desenvuelve su política en el conservadurismo popular y el progresismo popular. Lo popular es lo distintivo. Cristina es hegeliana, y también es peronista.